Escenas Suspense Terror

Escenas: “La niebla” (1980)

La niebla” (1980) es posiblemente una de las cintas más olvidadas e infravaloradas de la filmografía de John Carpenter. Una historia de terror rural sobre fantasmas siguiendo los cánones clásicos, con una atmósfera y una fotografía tremendamente conseguidas, actuaciones decentes (sobre todo Hal Holbrook) y con una dosificación (siempre huyendo de cualquier exceso) y una tendencia a la sugerencia que se agradece

La historia tiene lugar en Antonio Bay, un población situada en la costa de California. Mientras sus residentes se preparan para las celebraciones del centenario de la ciudad, la tripulación de un viejo barco aparece brutalmente asesinada. Al mismo tiempo, en el mar, una misteriosa niebla que oculta un mortífero secreto comienza a desplazarse inexorablemente cada noche hacia la playa. Según una leyenda local, estos extraños sucesos están, aparentemente, relacionados con un terrible acontecimiento sucedido hace cien años. A medida de que, por fin, el día del centenario se aproxima el horror se acerca a su clímax.

La escena que abre el film (tras una cita de Poe que le va como anillo al dedo) es capaz de en menos de cuatro minutos y mediante una ghost story de esas que se cuentan a la luz de una hoguera, dar muestras de las verdaderas intenciones del film.

Un viejo lobo de mar -fantástico John Houseman- contando la leyenda del barco Elizabeth Dane a un grupo de chicos que rodean el fuego. ¿Cuántas películas salen airosas al plasmar en pantalla una buena historia, de esas que se cuentan al calor de una hoguera?. Más bien pocas, pero ésta es una de ellas. Disfruten de esta escena antológica que demuestra cuán inquietante puede ser la palabra.


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