Acción Bélico Drama

Escenas: “Corazones de hierro” (1989)

Un pelotón de soldados al mando del sargento Tony Meserve (Sean Penn), decide hacer una locura y raptar de un poblado a una chica vietnamita para tener algo con lo que “divertirse”. Eriksson (Michael J. Fox) es el novato del grupo y ve impotente como sus compañeros, desquiciados por el horror y la brutalidad de la guerra, no tienen el más mínimo reparo en hacer lo que les da la gana, aunque ello suponga la mayor de las atrocidades.

Corazones de hierro” (Casualties of war, 1989) supone un brutal acercamiento a la guerra de Vietnam desde una perspectiva reflexiva. Un retrato sobre el lado oscuro de la naturaleza humana, sobre la larga cicatrización de las heridas de guerra, sobre el estado de demonización que pueden llegar a alcanzar ciertas personas en un conflicto bélico cuyo espíritu y moral están totalmente corrompidos. El film ofrece un pulso memorable sobre el remordimiento, el miedo, la culpa, la angustia, la maldad, el conformismo, la ética y el orgullo. Un drama bélico de difícil visionado que suele hacer mella en los espectadores por su tremenda dureza in crescendo y la terrible injustícia e impotencia que desprende la historia narrada. Describe a la perfección un duelo entre lo racional y lo irracional, entre el respeto y la crueldad, todo desde un punto de vista tan seco y contundente que irremediablemente aflora los sentimientos más puros de aquellos que la ven. Posiblemente, (y sin ánimo de comparar) junto a “La pasión de cristo“, uno de los films más duros y dificiles que un servidor haya visto.

Actuaciones sensacionales -Sean Penn encarnando al sargento Tony Meserve como malo de la función y sobre todo Michael J. Fox como novato y ser humano más racional del grupo, siempre con un desesperado intento por hacer lo correcto para mantener los principios y el sentido de la justicia ante la adversidad de las circunstancias-, ambientación y fotografía muy logradas y una inolvidable banda sonora de Ennio Morricone.

Pero ante todo, “Corazones de hierro” es un majestuoso ejercicio de estilo que en ocasiones sigue las reglas del thriller, con una planificación de aupa, magistral dilatación en el tiempo y una puesta en escena marca de la casa De Palma. Sin lugar a dudas, una de las cintas más infravaloradas, sinceras, críticas y duras sobre la guerra de Vietnam erigiéndose como un alegato antibelicista que refleja los demonios de la condición humana y la lucha por mantener la integridad moral.

La escena que os adjunto es la del asesinato de la chica vietnamita secuestrada, una de las más duras y trágicas de la cinta, la cual empieza con un mini plano secuencia (hacia al final hay otro, se echa en falta que no sean tan largos como suelen serlo en otras de sus películas) y prosigue con un uso del montaje impecable, como de costumbre en la filmografía del cineasta, que innegablemente mantiene la tensión en el espectador. Morricone hace el resto.


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