Criticas Drama Musical

Crítica: “Los miserables” (Tom Hooper, 2012)

En 1815, el presidiario Jean Valjean (Hugh Jackman) es puesto en libertad condicional por el guardia de la prisión Javert (Russell Crowe) tras cumplir una condena de diecinueve años. Tras el rechazo de mucha gente por su pasado de convicto, el obispo de Digne (Colm Wilkinson) le ofrece comida y refugio, pero más tarde Valjean le traiciona robándole varios objetos de plata durante la noche. Tras ser apresado por las autoridades, el Obispo le encubre mintiendo y diciendo que él mismo le regaló la plata, asegurándose así la liberación de Valjean. Avergonzado por la generosidad del obispo, Valjean rompe su libertad condicional y se compromete a iniciar una vida honesta bajo una nueva identidad. Javert jura que llevará al preso fugado de la justicia de nuevo a prisión.

Ocho años después, Valjean se ha convertido en propietario de una fábrica y alcalde de Montreuil-sur-Mer. Fantine (Anne Hathaway), una de sus trabajadoras, desvela que envía gran parte de su salario a su hija ilegítima, Cosette (Isabelle Allen), que vive con los Thénardier (Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter) y su hija Eponine (Samantha Barks). Tras su confesión, el capataz (Michael Jibson) le despide de la fábrica y le deja sin trabajo ni hogar. Sin ninguna otra opción, Fantine se ve abocada a la prostitución. Durante una discusión con un cliente abusivo, Javert, ahora un inspector de policía, detiene a Fantine, pero Valjean intercede y la lleva a un hospital. Pronto su máximo enemigo descubrirá su verdadera identidad.

En 1862 el escritor francés Victor Hugo, con un marcado estilo romántico, regaló al mundo una de esas novelas que perduran en la memoria del lector y cuya trama abarca un mosaico de temas universales tales como la justicia, el amor, la política, la ética, la religión y el enfrentamiento entre el bien y el mal. Con el paso de los años, dicho material ha sido objeto de infinidad de versiones y representaciones tanto en cine como en teatro. Incluso hemos podido ver la historia de Valjean y Javert en formato televisivo bajo la dirección de Robert Hossein, Josée Dayan, Antulio Jiménez Pons o Hiroaki Sakurai. Pero quizás el mayor y más longevo éxito de “Los miserables” lo encontramos en el espectacular musical de origen inglés cuya puesta en escena, calidad de las canciones y emoción encandilaba a todos aquellos que asistían a alguna de sus sesiones.

En el año 2011, Universal Pictures decidió trasladar ese éxito a la gran pantalla en una producción cuidada hasta el extremo y con un casting de lujo. El primer teaser trailer era esperanzador e incluso los detractores de Tom Hooper (entre los que me incluyo) creíamos que este musical podría ser una de las películas más potentes de las Navidades. Pero lamentablemente no ha sido así. La elección del cineasta británico como máximo responsable del proyecto fue el primero de una larga lista de errores que han condenado a un material original de excepción a la mediocridad más absoluta.

Hugh Jackman (Jean Valjean) ofrece una interpretación rica en matices.

Y es que hacía tiempo que no veía una dirección tan mediocre, plana e impersonal. Esa sucesión infinita de primeros planos como si de una telenovela venezolana se tratase, ese montaje horroroso que hasta con iMovie se consiguen resultados más satisfactorios, esos recurrentes contrapicados a Russell Crowe (con unos fondos digitales de lo más chusquero) para dejar constancia y subrayar quien es el malo maloso de la función o esos posibles planos secuencia cortados una y otra vez (como ya hizo en “El discurso del rey“) consiguen provocar auténticas hemorragias oculares a todos aquellos con un mínimo de gusto cinematográfico. Incluso hasta el formato (1.85:1) no es el ideal para una producción de estas características (el film pedía a gritos un 2.35:1 mínimo). Para trabajar con el aspect ratio que han elegido, tienes que ser un maestro y saber muy bien como encuadrar y planificar las escenas. Lo que no es de recibo es ofrecer dos horas y media de cabezones a lo “Falcon Crest” editadas con el culo.

A parte de la pésima realización (merecedora del Razzie), otro de los puntos negros de la película es la ausencia absoluta de narración. En todo musical es necesario contar con una historia que fluya, desarrolle a los personajes y vincule con los temas musicales. Hacer una canción ininterrumpida de 157 minutos sin guión alguno, dedicada exclusivamente a copiar de arriba a abajo a su fuente (en esta ocasión el musical) y que encima lo haga sin ningún tipo personalidad o discurso, tiene delito. “Los miserables” es una obra inconexa y fragmentada. Da la impresión de estar construida y entendida mediante sketches o números musicales independientes muy separados entre sí y ligeramente caóticos, no como un todo. Resulta verdaderamente exasperante soportar canción tras canción sin apenas líneas de diálogo entre los personajes o apuntes nuevos que aporten sustancia al proyecto. Todo parece excesivamente calculado y falso.

No ocurre lo mismo con las interpretaciones, en su mayoría brillantes y entregadas. Si algo hay que valorar positivamente de Tom Hooper es su notable dirección de actores, ya que éstos casi siempre suelen dar lo mejor de si mismos bajo sus órdenes. Hugh Jackman está espléndido como Jean Valjean en una interpretación inicialmente desgarrada y visceral que irá mutando hacia la contención con el paso de los minutos. Anne Hathaway en un ejercicio de auténtica desnudez dramática consigue captar la atención del espectador en cada una de sus apariciones, llenar de veracidad la pantalla y lo que es más importante: emocionar con el inolvidable tema ‘I dreamed a dream’. Pocas actrices aguantan tan bien un primer plano sin cortes a la vez que cantan y lloran. Simplemente magistral. Del resto del casting destacaría a un correcto Russell Crowe como inspector Javert (no llega al nivel de Geoffrey Rush en el film de Bille August) y a unos ligeramente siniestros Sacha Baron Cohen (haciendo otra vez el mismo papel cómico) y Helena Bonham Carter (encasillada hasta su muerte xD). Tanto a Eddie Redmayne (Marius) como a Amanda Seyfried (encarnando a la joven Cosette) no resultan creíbles en sus respectivos papeles.

El único momento emotivo del film: el tema “I dreamed a dream” a cargo de una insuperable A. Hathaway.

SPOILERS

Veamos las escenas más deplorables del film:

– Toda la parte inicial con Valjean en la iglesia daba para una escena épica, emotiva y verdaderamente espectacular. Pedía a gritos un plano secuencia como vehículo de lucimiento para Jackman. Sin embargo, Hooper prefiere los primeros planos y cortar una y otra vez (sic).

– Una vez fallecido Valjean, con esas imágenes de la revolución en las que cantan todos los personajes, encontramos algunas tomas que ya habían aparecido anteriormente. Un ejemplo de cutrez supina.

– ¿Por qué da la sensación de que la mayoría de números musicales están ambientados en interiores con escenarios de cartón-piedra (incluidos aquellos que transcurren en las calles)?. Aunque bueno, no es la primera ni será la última vez que pase eso en una cinta de género musical.

– La película adolece de un abuso de backgrounds CGI bestia. Los contrapicados de Russell Crowe en la azotea dan vergüenza ajena con esos fondos cochambrosos y esa nieve falsa. Por no hablar de la escena en la que se tira al río: hasta un mandril ciego la habría planificado y ejecutado mejor.

– Todas las secuencias pertenecientes a la revolución carecen de la intensidad, emoción y espectacularidad deseadas. El espectador jamás se identifica con los “buenos” de la función y le importa tres pepinos lo que les pase a ellos o a sus amoríos. De ahí que no me convenzan los personajes de Marius y Cosette.

FIN SPOILERS

Los miserables” es posiblemente la mayor decepción cinematográfica del 2012. Un auténtico despropósito en forma de película-fotocopia con una aplastante falta de personalidad y en donde la emoción brilla por su ausencia. Y es que Tom Hooper, director de la sobrevaloradísima “El discurso del rey” y amante bandido de los primeros planos, no es precisamente Carl Theodor Dreyer a la hora de explorar y reflejar sentimientos y sensaciones en el rostro de los actores. Su estilo televisivo a lo “4:3” (con un aspect ratio chirriante) no concuerda con una producción de estas dimensiones y evidentemente el proyecto le viene grande. Si a una dirección mediocre, plana e impersonal le unimos un montaje de juzgado de guardia, un abuso de backgrounds CGI made in Paint y una estructura narrativa practicamente inexistente, tenemos a un clásico de la literatura universal convertido en un maldito telefilm digno de sobremesa dominical. Se salvan de la quema las extraordinarias actuaciones de Hugh Jackman y Anne Hathaway (que cuenta con el único momento emotivo en todo el film), la correcta fotografía de Danny Cohen y la indiscutible calidad de las canciones.



4 Comentarios

4 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top