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Crítica: “Área 407” (D. Fabrigar & E. Wallin, 2011)

Después de despegar en un vuelo desde Nueva York a Los Angeles en la víspera de Año Nuevo, los pasajeros del vuelo 37A pronto se encuentran en estado de shock y de alarma cuando el avión experimenta una turbulencia severa. El ataque incesante hace que aumente el clima de pánico y terror entre los pasajeros hasta que el avión se estrella en última instancia, en una remota reserva de pruebas hechas por el gobierno, AREA 407.

A través de imágenes capturadas por dos hermanas adolescentes, podemos ser testigos del accidente y de los eventos que ocurren a continuación, no recomendables para personas que sufran de corazón. A medida que continúan a la película, se hace evidente que los supervivientes del vuelo 37A no pueden sobrevivir a la noche y a los peligros que atacan desde la oscuridad.

Si anteriormente el subgénero del found footage se había utilizado con zombies, posesiones, brujas, fantasmas, monstruos gigantes, historias bélicas, antologías de terror o superhéroes, era cuestión de tiempo que alguien hiciera lo propio con los dinosaurios. La premisa inicial de una especie de “Jurassic Park” en plan falso documental parecía realmente estimulante. Pero amigos, nada más lejos de la realidad. “Área 407” es una película inconsistente, vacía, reiterativa, mediocre y lo que es peor: tremendamente aburrida.

Este despropósito en forma de celuloide arranca en el interior de un avión con destino a Los Ángeles. Allí entran dos hermanas a ocupar sus asientos grabando sus memeces y molestando a la gente de alrededor con sus impertinentes y triviales preguntas. La irritante niña portadora de la cámara, que “destaca” no sólo por sus mediocres líneas de guión sino también por su martilleante voz (ojo que el doblaje es de videoclub chungo, pero en VO es casi peor) alcanzará cotas mucho más terroríficas y cansinsas que cualquier lagarto gigante. En pocos minutos se nos define -brocha gorda en mano- a la pequeña fauna que se halla en dicho aparato volador. Tenemos a las citadas hermanas (la mayor que me va de madura y la pequeña, un ser insoportable que no para de grabar ni durante el despegue (sic)), a un fotógrafo que se hace el interesante, a una parejita algo miedosa y a un gordo cabrón ¡que vuela en estado de embriagadez!, tan desagradable como egoísta. No está nada mal pero he visto peores zoos frikis. Desde luego, todos merecen convertirse en merienda de unos entrañables velociraptors.

¡Welcome to Pathetic Park!. Sin T-Rex pero con muchos gritos, diálogos sobre la nada y litros de ketchup.

Tras nada más y nada menos que quince minutos de tedio absoluto en donde no pasa absolutamente nada, se produce el fatídico accidente realizado con un despliegue de medios nulo. A partir de ahí encontramos algunos detalles sospechosamente similares a “Perdidos” y a otros mockumentaries, y una sucesión de escenas con gritos y discusiones totalmente forzadas que desprenden una patente falsedad y ratifican la clara voluntad de sus creadores a la hora de mostrarlo todo desde el exceso gratuito. Quiero pensar que esas discusiones imposibles y esos diálogos de besugos son producto de una tremenda improvisación en busca de un realismo que paradójicamente no consigue ni por asomo.

Para colmo, a partir de ese momento la grabación que realizan los protagonistas sobre lo sucedido está totalmente injustificada (¿qué coño hace Jessie (Samantha Lester) grabando mientras su hermana pequeña se desangra por el brazo?. ¿por qué filman constantemente los pies y las caras llenas de ketchup en vez de alumbrar bien el camino?). Que una película de terror de este estilo esté durante 75 minutos (post-accidente) sin que pase ni se vea practicamente nada, es para encerrar a los realizadores en Chirona una semana y tirar la llave por el retrete. Todo un ejercicio sobre la vacuidad más absoluta disfrazado de película de terror que pretende ser un crossover entre dinosaurios y found footage quedando como un pastiche altamente indigesto ideal para domingos con ganas de siesta.

SPOILERS:

¿Por qué uno de los protagonistas vomita huevos?. ¿Acaso la mordedura de un raptor le ha infectado o algo similar?. LAMENTABLE.

¿Cómo se entiende que consigan llegar a un pueblo y una vez han encontrado una radio del año de la catapum ya no busquen más?. ¡No vaya a ser que encuentren un ordenador o un transmisor moderno!.

Uno de los planos estrella del film: El suelo y los pies. ¡Embriagador!.

Otra de las grandes ideas de la película es: Volver al avión a tirar una bengala repitiendo el camino ya trazado y por el cual siguen merodeando varios réptiles hambrientos. Está claro que la chica que les contesta quiere que mueran, pero… ¿cómo es posible que ellos se autoconvenzan tan rápidamente de que esa misión suicida es la mejor solución?. No sólo tienen que tirar la bengala sino también recuperar la caja negra. Sin comentarios.

Quizás la única escena que sorprende sea el final en donde queda claro que, como era de esperar, todo es producto de una zona militar reestringida (¡qué original!) cuyo proyecto con dinos se les ha ido de las manos. Al menos este desenlace es de lo poco bestia y gráfico de toda la cinta. Evidentemente deja claro que el guión tiene más agujeros que un queso gruyer pero no está mal ver al verdugo caer en algo de lo que supuestamente forma parte y es responsable.

FIN SPOILERS

Personajes extremadamente mal construídos con los que es imposible empatizar (no sólo no nos importa lo que les pase sino que queremos que mueran todos sin excepción), localizaciones pobres y mal elegidas, unos FX de vergüenza ajena que ocultan su mediocridad en la oscuridad de la noche y un guión a todas luces inconsistente y altamente execrable conforman “Área 407“, una película vacía, redundante, pretenciosa (¿por qué se toma tan en serio a sí misma?) y lo que es peor: tremendamente aburrida. Para hacer una buena película de terror no es necesario una gran inversión ni grandes estrellas que conformen el reparto, basta con un buen puñado de ideas apoyadas en un guión solvente y -si se pretende hacer una propuesta minimalista- con la sugerencia como bandera.

Los dinosaurios en modalidad found footage tendrán próximamente una nueva oportunidad en la a priori interesante The dinosaur project, un film británico con infinita mejor pinta que la cinta que comentamos en estas líneas. Esperemos que se acerque más a obras de calidad como “Monstruoso“, “El proyecto de la bruja de Blair” o “[•REC]” y no a otras mucho más mediocres como “Paranormal activity” o la misma “Área 407“.


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