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Escenas: “Pacific Rim” (2013)

prim_peqCuando legiones de monstruosas criaturas, denominadas Kaiju, comienzan a salir del mar, iniciándose una guerra que acabará con millones de vidas y que consumirá los recursos de la humanidad durante interminables años. Para combatir a los Kaiju gigantes diseñan un tipo especial de arma: enormes robots, llamados Jaegers, que son controlados simultáneamente por dos pilotos cuyas mentes están conectadas en un puente neural. Pero incluso los Jaegers proporcionan poca defensa ante los incansables Kaiju. A punto de la derrota, las fuerzas que defienden a la humanidad no tienen otra elección que recurrir a dos insólitos héroes: un ex piloto acabado (Charlie Hunnam) y un aprendiz que todavía no se ha puesto a prueba (Rinko Kikuchi). Ambos se unen para traer a un legendario pero al parecer obsoleto Jaeger del pasado. Juntos, son la última esperanza de la humanidad frente al Apocalipsis que se avecina.

Aunque no es un film ni mucho menos perfecto (como el resto de la filmografía del sobrevalorado Guillermo Del Toro), “Pacific Rim” supone toda una orgía friki (abrazando tanto al anime como a la ciencia-ficción de los años 50) que hará las delicias de los fans del kaiju eiga japonés. Es cierto que hay concesiones a la galería, discursos roland emmerichianos y un final demasiado complaciente, pero estamos ante posiblemente la mejor película comercial (de gran presupuesto) del cineasta mexicano.

Os dejo con los tres primeros minutos en donde se nos pone en situación a modo de noticiario apocalíptico (con un estilo que casi recuerda al de la propanganda de reclutamiento militar), que a la postre son lo mejor del film. Espero que disfrutéis de la escena (HD y VOSE).

Xavi Darko

Hastiado de los klingons y trolls que proliferaban en mi escuela secundaria, acabé mudándome a Tatooine, un lugar libre de trekkies en donde a pesar de los cansinos Tusken, abundaba el buen tiempo, el mercadeo y las carreras de vainas. La paz y la tranquilidad reinaban hasta que un buen día quedaron quebrantadas por la irrupción de un tipo peculiar cuyo perfil se ajustaba al de los tifosi radicales del AC Milan. Se hacía llamar Darth Maul y entre hostia y hostia me rebeló que era mi padre. Como buen desertor sith, decidí migrar a un planeta verde y fértil llamado Endor del cual fui posteriormente desterrado debido al incendio masivo de cabañas de unos cada día más insoportables ewoks. Sin ganas de más mamoneo intergaláctico, decidí volver al mundo real y escribir sobre cine, tanto del que adoro como del que aborrezco. Cuando me jubile espero vivir en Hill Valley y escribir críticas positivas de las cintas de Uwe Boll.

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