Drama Escenas

Escenas HD: “El hombre elefante” (1980)

Uno de los Lynch más cercanos y sensibles, pero no falto de su peculiar estilo, El hombre elefante se erige como una de las obras maestras sobre la naturaleza del ser humano, las apariencias, el sufrimiento, la efímera felicidad, el existencialismo y por encima de todo, sobre lo mejor y lo peor de las personas.

Un film que siempre emociona, y ante todo, y lo que es más importante: nos hace reflexionar.

El final de la cinta supone un equilibrio entre lo cercano y lo lynchiano (me refiero a esas escenas post mortem), acompañado de la tan hermosa como triste “Adagio for strings” de Samuel Barber -utilizada en otros films como la magnífica “Platoon” de Oliver Stone-, que potencia el lado intimista y solitario de la escena. John Merrick (John Hurt), más conocido como el hombre elefante, muere pero no debido a sus monstruosas deformidades, sino por las secuelas de las palizas recibidas durante años. Merrick siempre se destacó como un hombre tremendamente culto y a pesar de lo mal que le había tratado la vida, era educado en extremo y todo un ejemplo de entereza y espíritu humano. Antes de morir, cumple sus dos grandes sueños: acabar la maqueta de la catedral (con un plano detalle de la cruz que simboliza su inminente muerte) y poder dormir como se duerme habitualmente, es decir, en posición totalmente horizontal, en decúbito supino.

John Merrick a pesar del rechazo ajeno, la incomprensión de la época y las enormes dificultades y marginalidad que le tocó vivir, se contentaba con dos aspectos: sentirse persona y morir en paz. Finalmente consiguió su propósito. Una escena magistral.



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