Drama | Escenas

Escenas HD: “El hombre elefante” (1980)

Uno de los Lynch más cercanos y sensibles, pero no falto de su peculiar estilo, El hombre elefante se erige como una de las obras maestras sobre la naturaleza del ser humano, las apariencias, el sufrimiento, la efímera felicidad, el existencialismo y por encima de todo, sobre lo mejor y lo peor de las personas.

Un film que siempre emociona, y ante todo, y lo que es más importante: nos hace reflexionar.

El final de la cinta supone un equilibrio entre lo cercano y lo lynchiano (me refiero a esas escenas post mortem), acompañado de la tan hermosa como triste “Adagio for strings” de Samuel Barber -utilizada en otros films como la magnífica “Platoon” de Oliver Stone-, que potencia el lado intimista y solitario de la escena. John Merrick (John Hurt), más conocido como el hombre elefante, muere pero no debido a sus monstruosas deformidades, sino por las secuelas de las palizas recibidas durante años. Merrick siempre se destacó como un hombre tremendamente culto y a pesar de lo mal que le había tratado la vida, era educado en extremo y todo un ejemplo de entereza y espíritu humano. Antes de morir, cumple sus dos grandes sueños: acabar la maqueta de la catedral (con un plano detalle de la cruz que simboliza su inminente muerte) y poder dormir como se duerme habitualmente, es decir, en posición totalmente horizontal, en decúbito supino.

John Merrick a pesar del rechazo ajeno, la incomprensión de la época y las enormes dificultades y marginalidad que le tocó vivir, se contentaba con dos aspectos: sentirse persona y morir en paz. Finalmente consiguió su propósito. Una escena magistral.


Xavi Darko

Hastiado de los klingons y trolls que proliferaban en mi escuela secundaria, acabé mudándome a Tatooine, un lugar libre de trekkies en donde a pesar de los cansinos Tusken, abundaba el buen tiempo, el mercadeo y las carreras de vainas. La paz y la tranquilidad reinaban hasta que un buen día quedaron quebrantadas por la irrupción de un tipo peculiar cuyo perfil se ajustaba al de los tifosi radicales del AC Milan. Se hacía llamar Darth Maul y entre hostia y hostia me rebeló que era mi padre. Como buen desertor sith, decidí migrar a un planeta verde y fértil llamado Endor del cual fui posteriormente desterrado debido al incendio masivo de cabañas de unos cada día más insoportables ewoks. Sin ganas de más mamoneo intergaláctico, decidí volver al mundo real y escribir sobre cine, tanto del que adoro como del que aborrezco. Cuando me jubile espero vivir en Hill Valley y escribir críticas positivas de las cintas de Uwe Boll.

2 Comentarios

  1. Ramón dice:

    Magnifica película de Lynch, una de sus películas más memorables (y mira que tiene), con unos Hurt, Bancroft y Hopkins tremendos. Tierna y dura a la vez. Imprescindible.

    Saludos.

  2. Uno de los mejores Lynch que hay, simplemente grandiosa.

    Un saludo

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