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Colaboración con Bloodstab (Especial Retro 80s)

Aquí os dejo el enlace (pulsando sobre la imagen) del especial retro 80s publicado en el imprescindible blog amigo Bloodstab. Un servidor se encarga del prólogo. Ha sido un verdadero placer colaborar con ellos. Espero que lo disfruten.

retro 80s

En la más profunda oscuridad de una sala a rebosar se proyecta un film del que poco o nada sabemos. Las únicas referencias son el póster, los fotogramas situados en el vestíbulo, el breve trailer (si hemos tenido la suerte de verlo) y algún comentario en periódicos o revistas. Prácticamente vírgenes de información y sin spoilers de por medio, nos entregamos en cuerpo y alma a la historia que se nos narra, sin distracciones de ningún tipo, sin smartphones ni internet, descubriendo esa magia especial del primer visionado en una experiencia totalmente desintoxicada de críticas o alabanzas ajenas.

Así eran los años 80. Una época dorada en la que muchos quedamos prendados de aquel encanto tan peculiar que poseían todas aquellas películas. Una década donde las colas en los cines daban la vuelta a la manzana; donde abundaban las salas de reestreno con modalidad sesión doble en las que podíamos repetir cuantas veces quisiéramos o empezar viendo la primera película por la mitad y completar luego esos minutos que nos habíamos perdido; donde nos pasábamos horas y horas en los videoclubs mirando carátulas, charlando y decidiendo qué cinta alquilar; donde un simple rebobinado generaba alta expectación; donde esperábamos ansiosos a un pase televisivo para poder grabar la película en una cinta VHS o Beta; donde nació nuestro amor absoluto por el cine.

La exhibición cinematográfica por aquel entonces era indudablemente mucho más rica, estimulante y variada que la actual. Echabas un vistazo a la cartelera y el mosaico de opciones daba gusto. Todo se vivía de otra forma y la proyección representaba todavía una experiencia colectiva. Y aunque la llegada del vídeo, como en su día la televisión, había perjudicado un poco al sector, las salas de barrio seguían siendo las reinas gracias a las generosas ventanas (tanto de alquiler como de venta) y a la –por lo general- baja calidad audiovisual que ofrecían las cintas en comparación con la espectacularidad de los cines y teatros.

Por el contrario, hoy en día se ha perdido gran parte del carisma y la personalidad en los cines. Hay demasiadas multisalas clónicas, carentes de ambiente y que más bien podrían definirse como una extensión de nuestro salón particular. Además, en la era de Internet, se peca de exceso de información, de trailers que destripan películas, de noticias y fotos constantes, de filtraciones (sobre todo desde convenciones especializadas) e incluso de revistas y programas de radio que bordean constantemente el spoiler. Todo ello degenera notablemente la experiencia primigenia que el espectador pueda tener con un film. Por suerte en los últimos años han surgido proyectos como Phenomena que intentan recuperar el ambiente añejo y potenciar la experiencia colectiva con valor añadido, y a la vez también han resucitado salas como el mítico cine Texas que apuesta por una oferta que combina títulos de calidad a precios populares con algunas sesiones esporádicas en modalidad maratón.

Desde Bloodstab queremos rendir tributo a una época irrepetible con una serie de películas que merecen ser reivindicadas y revisadas desde el cariño aunque también desde el criterio. Algunas habrán envejecido peor que otras, de eso no cabe duda, pero es innegable que siguen conservando aquel encanto especial. Dentro de Retro 80 encontramos un poco de todo: viajes temporales que ya forman parte del imaginario colectivo en la obra maestra de Robert Zemeckis y Bob Gale (‘Regreso al futuro’); la particular cinta de aventuras claramente inspirada en El Hobbit a cargo de Ron Howard y George Lucas (‘Willow’); la comedia sci-fi con robot plasteta que arrasó en los videoclubs (‘Cortocircuito’); el policíaco futurista ácido y violento (‘Robocop’); la magnífica opera prima de los Coen (‘Sangre fácil’); la estéticamente fascinante incursión en el género de espada y brujería por parte de Ridley Scott (‘Legend’); la comedia de enredos y aventuras juveniles que -debido a su éxito- sirvió de hoja de ruta para la posterior y no menos genial ‘Solo en casa 2’, también de Columbus (‘Aventuras en la gran ciudad’); y un Walter Hill en estado de gracia que convierte a los pantanos de Lousiana en una especie de Vietnam (‘La presa’).

Una pequeña e interesante selección de lo mucho que ofrecieron al espectador aquellos inolvidables 80.


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