Reflexiones / Críticas Televisión

La mutación de Cuatro

Allá por el año 2005, el canal de pago del grupo Prisa Canal + dejó de ser accesible para los que disponían de un simple decodificador y entró a formar parte en exclusiva de la oferta vía satélite de Digital +. A raíz de esto, el canal analógico ocupado por Canal + fue reconvertido a Cuatro, un nuevo canal cuyas bases fueron prometedoras pero que con los años ha acabado traicionándose a sí mismo.

En la génesis de dicho canal se contó con una columna vertebral heredada de la cadena SER, consiguieron la exclusiva de los partidos de España durante el Mundial de fútbol de Alemania en 2006 (el resto los dio también en abierto otro canal que arrancaba: la Sexta) y quizás uno de los puntos clave y renovadores respecto al resto de canales fueron sus telediarios de autor comandados por el reputado periodista vasco Iñaki Gabilondo. Fue seguramente su seña de identidad más evidente en comparación con lo que ofrecían las demás televisiones privadas. Unos telediarios que no sólo ofrecían una información exhaustiva de las noticias más importantes del día, sino que además apostaban por dar una visión crítica y subjetiva siempre desde el respeto y la documentación, lo cual es de agradecer. Eran un auténtico rara avis dentro de la execrable lista de telediarios mediocres de carácter sensacionalista que abunda en las televisiones privadas.

Otro detalle que hacía destacar el canal por encima de otros era su fuerte apuesta por las series (no siempre continuada en algunos casos) y su diseño minimalista pero elegante. Sorprendía también que una cadena hija de Canal + no incluyera prácticamente películas dentro de su parrilla pero con los años lo fue subsanando, aunque nunca llegando a la variedad y cantidad que ofrecía el canal de pago.

Iñaki Gabilondo presentando el telediario de autor que ofrecía la cadena.

Con los años muchas de las estrellas periodísticas de la plantilla de Cuatro migraron a la extinta CNN+, un canal de noticias 24 horas en donde abundaban los programas de debate político o de economía entre otros temas. Mientras tanto, Cuatro comenzaba a convertirse en lo que ha llegado a ser hoy: un canal que ha mutado a lo que en su día criticaba. Luego vendría la compra por parte del grupo italiano Mediaset (dueños aquí de Telecinco) con las consecuencias pertinentes. El pasado mes de diciembre, como sabréis, CNN+ fue cerrada supuestamente por no ser rentable (sic), dejando en la calle a un sinfín de profesionales de alto nivel, desde periodistas hasta técnicos. Lo curioso del asunto es que en menos de 24 horas tras su cierre, en el canal aparecía el logo de Gran Hermano 24 horas. Una metáfora que define a la perfección las intenciones e intereses que rigen en la cadena.

Las mañanas en Cuatro ya no arrancan con el vomitivo “Matinal Cuatro” dirigido en su día por la temible Ana García Siñeriz (inolvidable su mesa de debate post season finale de “Perdidos“), ahora apuestan por series como “Equipo de rescate” y “Alerta Cobra” que parecen destinadas a gorilas de gimnasio sin aspiraciones culturales a corto plazo. Tras este “manjar televisivo” nos encontramos con “Las mañanas de Cuatro” con Marta Fernández, que no deja de ser el típico programa de media mañana que pretende resumir el entorno socio-político que nos rodea.

Tras este repaso a la actualidad llega uno de los momentos más temidos y salvajes de la programación de Cuatro: Noticias Cuatro. Si antes con Javier Ruiz en los mediodías e Iñaki Gabilondo por las noches, teníamos un informativo serio, valiente y eficaz, ahora con Hilario Pino (ex de Canal + y Telecinco) como presentador, somos testigos de un telediario sensacionalista que apuesta por un discurso más propio de la peor prensa amarilla. Donde antiguamente estaba el análisis y la crítica, ahora están los sucesos y las escenas desagradables. Y es que, amigos, ver el telediario de Cuatro (y por extensión de Telecinco) es indigestión asegurada. Resulta vergonzoso que se apueste más por cubrir un share que busca el morbo que por unas noticias enriquecedoras para el espectador y complementarias con la (buena) prensa escrita. Pero no es nada de eso. Dichos informativos suponen una sucesión infinita de muerte, destrucción, sucesos desagradables, videos de internet morbosos y noticias frías, todo ello unido de forma verdaderamente torpe y desafortunada. Prácticamente nunca encontramos noticias interesantes, culturales o simplemente positivas. Tras este vendaval de auténtica mierda televisiva llegan los Deportes, que más que una parte del telediario, es un programa casi independiente de prácticamente una hora de duración.

El equipo de Deportes Cuatro, con Manolo Lama y Manu Carreño al frente.

Si en algo destaca Deportes Cuatro es en la química que desprenden aquellos que lo presentan. La clave del éxito de este noticiario deportivo cada vez más largo es sin duda la relación amistosa y de colegueo que tienen todos, desde los habituales Manolos (Manolo Lama y Manu Carreño) hasta el resto del equipo (sobre todo Juanma Castaño y un siempre correcto Luis García). De los colaboradores esporádicos destaca sin lugar a dudas Julio Maldonado “Maldini”, un absoluto experto en fútbol internacional que en su pequeño espacio ilustra con jugadas y goles acontecidos en el extranjero. No podemos decir lo mismo de la participación de Sara Carbonero los viernes, en donde a parte de su irreversible sosería ofrece unas entrevistas de periodista novel total con unas preguntas que parecen más bien propias de Romina Belluscio de “Tonterías las justas”.

Sin embargo el cada vez más dilatado espacio deportivo tiene sus puntos negros. A parte de que dicha extensión nunca ha sido del todo justificada, podríamos decir que prácticamente la mitad de este noticiario son spots o previews presentando noticias que en apenas minutos trataran. Los chicos de montaje de video de Cuatro hacen una labor incansable al crear estos videos día si y día también, y con ello los responsables ya llenan casi medio programa, cayendo en la reiteración constante. También coincido con Pep Guardiola en que son expertos en cortar y pegar palabras y montar frases fuera de contexto únicamente con el objetivo de crear polémica y rellenar con paja un espacio que no tiene noticias de peso que justifiquen la hora.

Y su punto fuerte (el espontáneo colegueo) también ha jugado malas pasadas al programa, ya que hemos visto desde comer bocatas a algún presentador (sic) hasta no siempre usar un lenguaje adecuado para el horario de emisión. Pero quizás lo que personalmente más me ha molestado de Deportes Cuatro fueron dos episodios del año pasado. Primero la lamentable entrevista en plató al presidente del Real Madrid Florentino Pérez, más parecido a un linchamiento que a una entrevista con cara y ojos, y segundo la escenita de Manolo Lama en Alemania (cuando el Atlético de Madrid jugaba la final de la Europa League en Hamburgo contra el Fulham) donde humilló públicamente a un indigente, dejando constancia de que se trata de un tipo insensible y de que , como todos sabéis, es pedante hasta decir basta. A pesar de todo ello, no deja de ser un espacio que en ocasiones resulta ameno y divertido, aunque cada vez menos.

Anna Simón, Florentino Fernández y Dani Martínez presentando "Tonterías las justas"

Tras los deportes encontramos el programa de humor “Tonterías las justas” presentando por Florentino Fernández, Dani Martínez (el mejor con diferencia del cuarteto, a nivel humorístico) y las explosivas Anna Simón y Romina Belluscio (que se encargan de cubrir el cupo de espectadores salidos). Este show de humor que empezó con unos resultados bajísimos de calidad y audiencia ha sabido adaptarse y mejorar poco a poco hasta tener un público juvenil fiel. Los más adultos quizás encuentren su humor un tanto facilón, aunque se debe reconocer que tienen sus puntos y sus imitaciones son bastante afortunadas (Dani Martínez es un crack, las cosas como son). Sin embargo, el extensísimo e infantil espacio 6 en Ranking y las insulsas entrevistas a sus invitados hacen bajar un poco el nivel del programa. Aún así, resulta simpático y sus presentadores por lo general desprenden simpatía y buen rollo. Quizás Romina Belluscio sea la que más chirríe dentro del cuarteto por su breve y prescindible aparición en el programa. El otro programa de humor de la cadena: “El hormiguero” (ya en su versión 2.0), no está mal del todo pero peca de cansino por su repetitiva estructura.

Después del programa de humor de Flo llega “Tienes un minuto“, un dating show no tan salvaje como el execrable “Mujeres hombres y viceversa” pero por el estilo. La cosa va de 20 tíos que tienen 60 segundos para seducir a una mujer. El grupo de mujeres sentadas suele destacar por su extrema superficialidad y sus aires de grandeza (¡qué raro!) creyéndose divas dignas del mejor príncipe azul cachas. Lo peor del caso es que dura nada más y nada menos que 90 minutos, por lo tanto la terrorífica experiencia es equivalente a visionar un film de Michael Bay tras una sesión doble de Uwe Boll.

Una vez terminado el citado dating show tenemos concursos, “Bob esponja” (que se erige como de lo mejor dentro de la programación del canal, imagínense) y el telediario de la noche (del mismo estilo que el del mediodía). Pero si algo ha caracterizado últimamente a Cuatro para considerarlo el peor canal de televisión después de su hermana mayor Telecinco, ha sido la creciente afluencia de reality shows con contenidos alarmantemente vergonzosos. Tras los bochornosos “Callejeros” o “21 días” (por muchos premios Hondas que hayan ganado), y dejando de lado los de carácter musical (“Fama“, “Fama revolution“) o los talent shows (“Factor X“), Cuatro va más allá con reality’s del estilo “Hermano mayor“, “Hijos de papá” o “Granjero busca esposa“. Espacios cuyo target es claramente espectadores que se mueven por el morbo y el escándalo. Programas que pretenden ser educadores y enriquecedores y se quedan como esperpénticos espectáculos de violencia y agresividad en algunos casos y en otros de humillación y sensacionalismo. Lo peor del asunto es que se emiten todavía en horario infantil cuando el contenido es claramente no recomendado para este tipo de publico, ya sea por sus dosis de violencia, sexo o lenguaje grosero. Si quieren emitirlos, al menos que los ubiquen en un horario correcto, es lo mínimo. Si nos adentramos en horarios más allá de la medianoche nos topamos con algo todavía peor, “El cirujano” un programa lleno de escenas de operaciones a cual más desagradable y que demuestra que este canal es una sombra de lo que un día fue.

El prescindible reality show "Hermano mayor"

Cuatro rivaliza en este tipo de programas con la reina de la corona (nunca mejor dicho xD) Telecinco, con sus “Gran Hermano” (el cual todavía pretenden venderlo como experimento sociológico (sic)) y demás, aunque recordemos que la que se lleva la palma en programa más mezquino y bochornoso es Antena 3 con aquel polémico “Cambio radical“. Programas por y para gente superficial sin mayor preocupación que mirarse al espejo y con altas dosis de aburrimiento.

Resulta sorprendente que un canal que en sus inicios apostó tan fuerte por las series, ahora algunas las ponga en horarios intempestivos culpando a la baja audiencia que obtenían. Al final parecerá que todo es por la rentabilidad y nadie pierde ni un minuto en mantener un mínimo de calidad y decencia en la cadena. Por tanto, se entiende que programas tan salvajes como “Hermano mayor” lo emitan a las 21:30 y series tan interesantes como “Dexter” o “Perdidos” se las condene a horarios imposibles, todo en nombre del share claro.

Telediarios sensacionalistas con nulo rigor periodístico, programas de dudosa moralidad que buscan el morbo más primitivo quebrantando el orgullo y la intimidad de las personas, no respetar el horario infantil o la más absoluta ausencia de programas culturales o educativos definen lo que hoy en día es Cuatro. Un auténtico ejemplo de telebasura, acercándose a ritmo vertiginoso o incluso superando a su hermana mayor Telecinco.


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