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Crítica: “Nordwand” (Philipp Stölzl, 2008)

La inalcanzable araña blanca:

A la hora de iniciar el rodaje tenía en mente las películas clásicas de Arnold Fank y Louis Trenker, donde el romanticismo está por encima del realismo. Me encanta que la película tenga momentos clásicos. Buscamos formas de rodar al más puro estilo de las películas de montaña de los años 20 y 30. Nosotros utilizamos el toque poético de las películas de Fank y Trenker y le sumamos un estilo más cercano al documental. Quería rodar una película en la que la cámara se convierte en un personaje más“. (Philipp Stölzl, director del film.)

Durante el verano de 1936, dos militares bávaros, Toni Kurz (Benno Fürmann) y Andi Hinterstoisser (Florian Lukas), deciden lanzarse a la conquista de la cara norte del Eiger, en la más pura tradición del alpinismo alemán. Conocida por ser una de las escaladas más difíciles y arriesgadas de la cordillera de los Alpes, esta legendaria ascensión en condiciones climatológicas adversas será narrada por varios periodistas entre los cuales se encuentra la novia de Toni (Johanna Wokalek), que trabaja para una publicación alemana.

Su pasión por la alta montaña parecía estar por encima de cualquier ideal político pero el ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels no tardó en enterarse y decidió transformar el intento de los dos escaladores en un acto de apología a la raza aria en favor del Tercer Reich, aprovechando que en Berlín se celebraban los Juegos Olímpicos, a pesar de que ninguno de ellos era miembro del partido nacionalsocialista.

El cine de montaña, entendiéndose como una especie de subgénero, es uno de los predilectos para un servidor. Un cine capaz de fusionar como ningún otro, hombre y naturaleza. Historias de supervivencia extrema, superación constante, condiciones extraordinarias y (en ocasiones) hasta comunión espiritual, suelen encontrarse en este tipo de cine de aventuras. Desde propuestas documentalistas como las excelentes “Touching the void” (Kevin Macdonald, 2003) o “La llamada del silencio” (Louise Osmond, 2007) hasta obras de ficción tan estimulantes como “Grito de piedra” (Werner Herzog, 1991) o “The mountain” (Edward Dmytryk, 1956) u otras sumamente entretenidas como las reivindicables “Máximo riesgo” (Renny Harlin, 1993) y “127 horas” (Danny Boyle, 2010), el séptime arte ha intentado acercar las montañas y el riesgo que supone escalarlas al espectador. Pero no siempre se ha alcanzado dicho objetivo, ya que algunas pecan de exceso de metraje como es el caso de “Licencia para matar” (Clint Eastwood, 1975) y otras directamente son muy mediocres como “Límite vertical” (Martin Campbell, 2000), una cinta de montaña cuyas escenas de riesgo fueron rodadas casi íntegramente en estudio (sic) con unos FX de lo más cantoso.

Todavía inédita por estos lares (y eso que se trata de un film del 2008), “Nordwand” (o como se la conoce internacionalmente, “North face“) es una de esas cintas que aún destacando por encima de la media, desaprovecha una historia real fantástica básicamente por centrarse en demasiados frentes, afectando gravemente al ritmo de la misma. La película hace una conexión del contexto político-deportivo de la época (ahí es donde interviene el actor Ulrich Tukur) con la ascensión al monte suizo, del todo desacertada. Consideramos desde aquí que hubiera sido mucho más interesante y eficaz narrar únicamente la escalada de esos héroes que arriesgaron sus vidas olvidando un poco toda la parafernalia mediática y política (una vez ya pasada la ¿necesaria? introducción), que lo único que hace es interrumpir momentos destacados y romper literalmente el ritmo y el suspense. Y de elegir mostrar esas connotaciones políticas en la trama, al menos hacerlo de forma más acertada y menos estereotipada.

Otra cosa que tampoco ayuda aparte de ese enfoque bipolar, es la invención de algunos personajes en la trama que no sólo no aportan nada destacable sino que estropean la historia original. Nos referimos, como no, a esa especie de ¿novia? de Toni Kurz, sacada de la manga e interpretada por Johanna Wokalek. Sobran esas escenas de rescate nocturno con ella escalando con una linterna en plena tormenta (sic), por no decir todas aquellas del hotel en donde un Ulrich Tukur parece enseñarle su papel de periodista(…). En vez de narrar la epopeya trágica del cuarteto austríaco-alemán intetando subir la última cumbre virgen de los Alpes, el Eiger (Ogro) de 3970 metros de altura, de una forma dramática y sin tapujos (hubiera sido sensacional mostrar con el tiempo que requería, la última noche de Kurz en la montaña y su tremenda y angustiante soledad), el film peca de buscar el dramatismo en lugares equivocados, intentando mediante la figura de la chica llegar al espectador.

Sin embargo, a pesar de sus fallos, estamos ante un film con una factura verdaderamente magnífica, como ocurre en las producciones alemanas más recientes, rodada con acierto e intensidad (fantásticas y muy realistas las escenas de montaña) y acompañada por una fotografía de Kolja Brandt ideal para el film, tan luminosa en un inicio como tenebrosa hacia el final.

Las avalanchas, tormentas, el frío y lo hinóspito del lugar quedan perfectamente reflejados bajo la cámara de Phillip Stölz, unido a unas actuaciones decentes que no destacables -sobre todo la de Benno Fürmann como Toni Kurz-, convierten a “Nordwand” en un producto majo, de notable acabado técnico pero carente de alma y dramatismo alguno (a excepción de algunos momentos conseguidos). La cinta reclamaba a voces épica pura y dura, una necesaria y más potente identificación del espectador con los personajes y que no se desviara ni suavizara ciertos pasajes de lo acontecido realmente. Tampoco beneficia el enfoque bipolar dado a la trama, ya que gracias a ello el ritmo se resiente considerablemente. Una lástima porque la historia daba para mucho más.

Xavi Darko

Hastiado de los klingons y trolls que proliferaban en mi escuela secundaria, acabé mudándome a Tatooine, un lugar libre de trekkies en donde a pesar de los cansinos Tusken, abundaba el buen tiempo, el mercadeo y las carreras de vainas. La paz y la tranquilidad reinaban hasta que un buen día quedaron quebrantadas por la irrupción de un tipo peculiar cuyo perfil se ajustaba al de los tifosi radicales del AC Milan. Se hacía llamar Darth Maul y entre hostia y hostia me rebeló que era mi padre. Como buen desertor sith, decidí migrar a un planeta verde y fértil llamado Endor del cual fui posteriormente desterrado debido al incendio masivo de cabañas de unos cada día más insoportables ewoks. Sin ganas de más mamoneo intergaláctico, decidí volver al mundo real y escribir sobre cine, tanto del que adoro como del que aborrezco. Cuando me jubile espero vivir en Hill Valley y escribir críticas positivas de las cintas de Uwe Boll.

1 Comentario

  1. Aquí os dejo el trailer para aquellos que no la hayáis visto:

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