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Créditos: “Grand Piano” (2013)

grandpianoposterTom Selznick (Elijah Wood), el pianista con más talento de su generación, ha dejado de dar conciertos debido a su miedo escénico. Años después de una interpretación aciaga, reaparece ante el público en un esperado concierto en Chicago. Con el teatro abarrotado y ante el público expectante, Tom encuentra un mensaje escrito en la partitura: «Si fallas una sola nota, morirás». Tom debe descubrir, sin abandonar el escenario, cuáles son los motivos del francotirador anónimo para amenazarle y conseguir ayuda sin que nadie se dé cuenta.

Grand Piano” es un proyecto atípico dentro del cine español. Es cierto que no es ni mucho menos perfecta, pero creo que la crítica se cebó un poco con ella. Independientemente de si su guión tiene más agujeros que un queso gruyère, el film es una auténtica virguería técnica que constata el tremendo dominio formal de Eugenio Mira (autor de la fantástica “The Birthday” y la interesante aunque fallida “Agnosia”). La planificación, el uso de la luz y la composición de los planos me sigue pareciendo verdaderamente asombrosa en esta peculiar propuesta. ‪Además, Elijah Wood demuestra una vez más el extraordinario actor que es, actuando y a la vez siguiendo la música que escuchaba desde un pinganillo de forma sincronizada con las manos. Todo en tiempo real ya que sonaba la orquesta y tenía que encajar como un reloj.

El ninguneo absoluto que sufrió la película en los últimos premios Goya fue bastante lamentable. Olvidarse de la extraordinaria labor de Mira tras las cámaras al más puro estilo De Palma (travellings, pantallas partidas, planos imposibles, aprovechamiento perfecto del espacio escénico), el exquisito trabajo fotográfico de Unax Mendía (una lección sobre cómo inquietar y narrar desde la luz) o la compleja composición musical de Victor Reyes, clama el cielo.

Os dejo con los estupendos títulos de crédito que mantienen el nivel mostrado en otros títulos patrios como “Buried” (en este caso, Rodrigo Cortés colabora en tareas de producción) y que introducen al espectador en esa espiral de intriga presentando de manera muy sutil el misterioso instrumento y el secreto que esconde. Un film a reivindicar.

Xavi Darko

Hastiado de los klingons y trolls que proliferaban en mi escuela secundaria, acabé mudándome a Tatooine, un lugar libre de trekkies en donde a pesar de los cansinos Tusken, abundaba el buen tiempo, el mercadeo y las carreras de vainas. La paz y la tranquilidad reinaban hasta que un buen día quedaron quebrantadas por la irrupción de un tipo peculiar cuyo perfil se ajustaba al de los tifosi radicales del AC Milan. Se hacía llamar Darth Maul y entre hostia y hostia me rebeló que era mi padre. Como buen desertor sith, decidí migrar a un planeta verde y fértil llamado Endor del cual fui posteriormente desterrado debido al incendio masivo de cabañas de unos cada día más insoportables ewoks. Sin ganas de más mamoneo intergaláctico, decidí volver al mundo real y escribir sobre cine, tanto del que adoro como del que aborrezco. Cuando me jubile espero vivir en Hill Valley y escribir críticas positivas de las cintas de Uwe Boll.

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