Capturado por los soldados estadounidenses en Afganistán, Mohammed (Vincent Gallo) es trasladado a un centro de reclusión en un lugar secreto de Europa. Cuando el transporte en el que viaja sufre un grave accidente, Mohammed se encuentra con una inesperada libertad y huye a través del desierto. Su único deseo es volver con su familia, pero el enemigo le pisa los talones, tiene hambre, está cansado y la situación es cada vez más agónica. Un fugitivo cuya supervivencia dependerá de su adaptación a la naturaleza y de saber sortear a sus enemigos.
El film, que obtuvo recientemente el premio especial del jurado y la Copa Volpi al mejor Actor para un presumiblemente inconmensurable Vincent Gallo en la 67ª edición del Festival de Cine de Venecia, sigue cosechando críticas estupendas en su paso por Toronto, y desde luego, todo apunta a que será realmente cañero. Pinta a un tour de force por parte de Gallo verdaderamente colosal, acompañado de una de las fetiches de Polanski: Emmanuelle Seigner, su mujer. Según he podido leer, Gallo no pronuncia ni una sola palabra en todo el film, siendo pues una actuación de obligada fisicidad y ¿porqué no decirlo? talento.
Y es que, el cine de supervivencia llevado al extremo, el camino errante y accidentado de un inesperado fugitivo, dirigido con talento y en una apuesta tan arriesgada en cuanto a concepción y forma, es una gozada. Esperemos que el film se estrene en España y confirme la buena acogida festivalera que lleva. ¿Experimento pretencioso o magnífica película?. En su estreno saldremos de dudas, de momento, y por el trailer, esto tiene una pinta estupenda.