
Jack (Dustin Hoffman) se refugia en la tienda de Old Lodge Skins (al que llama abuelo). El viejo jefe le dice que quiere terminar con su vida y se dirige a una colina cercana junto con él; allí se comunica con el Gran Espíritu, dándole las gracias por todo lo que le ha otorgado en vida y pidiéndole que cuide de su hijo y que termine con su vida. Lo único que logra es un chaparrón que lo empapa completamente. El viejo jefe suspira y dice: “Algunas veces la magia funciona, en cambio en otras no lo hace“. Luego deciden regresar juntos a la tienda para cenar.
Un film en donde se cede la palabra a los indios, convirtiéndolos en verdaderos protagonistas de la historia (algo no demasiado habitual por aquella época) y restando total importancia a la victoria del hombre blanco a costa de sangre y sufrimiento humano. Un film un tanto infravalorado y olvidado que sin embargo rezuma naturalismo y mensaje por los cuatro costados, que posee un guión ciertamente interesante y que sirvió de inspiración a otras cintas posteriores como “Bailando con lobos” de Kevin Costner.
Os dejo con la magnífica escena. “Hoy es un buen día para morir“.