
“La noche más oscura“, a parte de ser un notable thriller político que transita por pasajes que recuerdan a otras ficciones como “Homeland” (aunque con resultados inferiores), se erige como un retrato oscuro sobre la obsesión de una mujer y de todo un pueblo por dar cazar al máximo responsable del mayor atentado terrorista de todos los tiempos. De esa necesidad casi enfermiza por cerrar heridas nace esta historia. En esta ¿épica? cacería, se vulnerarán leyes y se cometerán atrocidades, pero parece que el fin justifica los medios (según ellos). Independientemente de si el espectador se cree o no la versión oficial estadounidense de los hechos, es innegable que estamos ante un film dotado de un ritmo trepidante, con una factura exquisita que busca en todo momento ese realismo casi documental (como en la anterior cinta de Bigelow “En tierra hostil“) tan de moda hoy en día, que apuesta afortunadamente por un tono duro, seco y sin concesiones a la galería (ausencia absoluta de ramalazos edulcorados).
Os dejo con posiblemente la mejor escena (en HD y VOSE) de la película: el final. Ese primer plano de Maya (Jessica Chastain) llorando dentro del avión que la llevará de regreso a casa resume perfectamente la película. Ha terminado su misión. Sus años de trabajo y obsesión llegan a su fin. Sin objetivos a la vista ni metas a alcanzar, su vida parece carecer incluso de sentido. El terrorista ha sido supuestamente abatido y todo aquello que llenaba su vida se ha desvanecido. En parte, también ha “muerto” ella, y su desorientación queda reflejada en esas lágrimas que acarician su rostro. Su patria y su vida siguen siendo la obsesión…ahora vacía.