
“La habitación del pánico” es de aquellas cintas en donde claramente importa más la forma que el contenido, en donde la atmósfera opresiva y claustrofóbica (acentuada con esos tonos metálicos-verdosos) es un personaje más, la cual unida a un trabajo con el sonido fantástico consiguen que nos sumerjamos en ese microcosmos de angustia y terror que es la casa del personaje de Jodie Foster.
La escena que os adjunto es una de las más logradas de la película, formalmente hablando. Meg (Jodie Foster) y su hija Sara (Kristen Stewart), encerradas en la habitación acorazada, aprovechan el momento en que los ladrones discuten un piso más abajo, para salir e intentar encontrar el móvil con el que podrán pedir auxilio. Una secuencia que recuerda a otro gran maestro: Brian De Palma, en saber jugar con elementos tan esenciales como la cámara lenta y el montaje en paralelo de forma talentosa. Una pequeña lección sobre cómo crear suspense mediante el montaje y la demostración del poder de la imagen por encima de la palabra.