
“Camino a la perdición“, le pese a quién le pese, es una obra maestra rotunda, no ya por su trama argumental, la cual no es demasiado original, sino por cómo Mendes compone el film. Mendes da una lección de cine en cada plano, sumergiendo a sus personajes en caminos que se cruzarán desembocando en desenlaces fatales. Como en la mayoría de sus films, la fatalidad y la redención cobran una gran importancia.
La elegancia de los planos y un sabio montaje (ver la magistral escena en que van sacando dinero de Capone de los bancos) hacen de ésta una película-orgasmo para todo buen cinéfilo. La presentación del personaje de Tom Hanks, el asesinato visto desde los ojos de un niño, la visita de Hanks al moroso en un momento puramente deudor del western, Michael Sullivan (Hanks) llegando a la casa después de que gran parte de su familia haya sido asesinada (cine mudo en estado puro, en donde las miradas hablan por si solas), el encuentro Hanks-Law en el restaurante de carretera, la muerte de Tom Hanks (una escena que recuerda a la que destacaba hace unos meses de “Revolutionary Road“, acabando con un plano con un encuadre y una composición cercano a lo pictórico) o la escena de la muerte de Newman, son algunos de las momentos cumbres que esconde esta joya del cine.
Un film de gran fuerza visual (muchas escenas podrían pasar perfectamente como cine mudo) con una fotografía magistral de Conrad L. Hall y un acabado formal de primera.
Quizás la escena que reúne mayor cantidad de aciertos a nivel formal es la que os adjunto a continuación. Primero vemos a Michael Sullivan (Hanks) preparándose para una noche de venganza, dejando una nota a su hijo por si no vuelve. Algo violento se acontece por los planos contrapicados al personaje de Hanks. A continuación tenemos el momento en que Sullivan asesina a todos los compañeros de John Rooney (Newman), para posteriormente entre lágrimas acabar con éste. Mendes rueda ese plano giratorio – momento mudo, otorgando absoluta importancia a la imagen y a la partitura de Newman- teniendo como referencia al personaje de Newman y acabando en éste. Newman es el radio de la media circunferencia que describe la cámara. No se oyen los disparos cuando Sullivan mata a los demás, sólo se oye el atronador sonido de la tragedia: Sullivan asesinando a lo más parecido a un padre que tuvo.
Tras esa catarsis sangrienta bajo la lluvia, Sullivan se irá a por Connor Rooney (Daniel Craig), autor material del asesinato de su família. Mendes nos brinda un plano secuencia memorable, empezando desde arriba hasta encuadrar centralmente al personaje de Hanks, para luego -sin traicionar a su espectacular plano- mostrar a Connor Ronney asesinado desde el reflejo de una de las puertas. Uno de los mejores planos que un servidor haya visto en los últimos años. Simplemente orgásmico.
Sin más, os dejo con la escena: