
Y es que ya va siendo hora de poner a Frank Darabont en su sitio, el de los grandes. Porque aunque en su posterior filmografía jamás haya alcanzado este nivel (únicamente en la reciente “La niebla“, otra obra maestra), siempre se ha caracterizado por ser un cineasta que cuida los detalles, que dirige excepcionalmente a los actores sacando siempre el máximo de ellos y que domina como pocos la narración visual. Sobre todo, Darabont siempre me ha parecido un entusiasta, un realizador que disfruta haciendo lo que hace y haciendo disfrutar a los demás.
El final de “Cadena Perpetua” es uno de aquellos finales que jamás serán olvidados, pero dejando de lado esa típica escena seleccionable del film, yo prefiero rescatar otra tan o más esencial dentro de la película. Me refiero a la escena en que Andy se sincera con Red. El diálogo del miedo contra la esperanza, la palabra de un hombre que no acepta la injustícia contra la palabra de un hombre institucionalizado. Un diálogo magistral. Disfrutarlo.