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Crítica: “Transformers” (Michael Bay, 2007)

transformersCuando el autor de este blog decía que visionar el último film del surfero californiano, presumiblemente sería equivalente a pegarse un lingotazo de laxante no iba en exceso desencaminado. Más de uno ya le previno a este mentecato del bodrio que consituía dicho film (aunque con ver el teaser o el trailer, era fácil hacerse una idea de por donde iban a ir los tiros), pero como buen masoquista que es uno, se decidió a verla en cine y “disfrutar” de esta basura en toda regla.

Y la experiencia ha sido cercana a tener un grano en el culo o sufrir de hemorroides agudas, es decir y siendo más suave léxicamente hablando, insufrible. Quiero que quede claro que esta crítica (aunque lo parezca) no pretende ser destructiva ni ofensiva hacia la persona de nuestro surfero preferido. Como bien sabréis amigos, desde este blog apreciamos y queremos mucho al bueno de Michael, pues aunque no tenga mucho talento y tenga un difícil carácter, no tiene mala intención, simplemente es que tiene una idea equivocada de lo que significa el término “buen cine”, nada más. No se lo tengáis en cuenta, nació entre palomitas y banderitas yankis, además de ser, desde pequeñito, un gran fan al canal porno de pago.

Para el supuesto hijo bastardo de Frankenheimer, el fracaso de “La isla” (2004) no consiguió hacerle variar su rumbo en cuanto a una mejor elección de sus proyectos. El hombre sigue erre que erre, en busca de films que no solo no aporten ni un ápice de contenido interesante al espectador sino que cada vez resultan más insultantes hacia nuestra inteligencia, más cansinos, más redundantes argumentalmente, más ruidosos y más explosivos (literalmente).

Entre los coches, las chicas y el surf (recordemos, sus más preciados hobbies), a Michael le queda muy poco tiempo para supervisar, leer y proteger de los cibernautas llorones(1) los guiones de sus películas (y sus consabidas e infinitas reescrituras por varios centenares de no acreditados), pues, como bien apunta Josep Parera en su curiosa y efusiva crítica para la revista Imagenes de actualidad (recalcando que no comparto para nada su entusiasmo por este tipo de cine veraniego): “El film carece de un guión que pueda considerarse como tal“. Y así es, un guión ciertamente lamentable, repleto de tópicos, de situaciones manidas, de frases puramente bayianas (es decir, muy estúpidas, pretendiendo ser cools y en ocasiones pro americanas) y con unos personajes terriblemente mal construídos y estereotipados. Ni Akiva Goldsman aposta, podría hacerlo peor.

Universal intenta vender el film como lo último en películas de acción, pero nada más lejos de la realidad. Como ya pasara el verano pasado con el infumable último film de Petersen “Poseidon” (2006), “Transformers” es ante todo una auténtica comedia veraniega, en concreto una de esas teen (para que engañarnos), la cual contiene todos y cada uno de los elementos que constituyen una mala comedia. Es más, incluso el casting incluye a actores puramente cómicos como Bernie Mac, Anthony Anderson o John Turturro (que sería aquí como el Steve Buscemi o el Peter Stormare en “Armageddon“, es decir, papel alimentício donde los haya, para un gran actor, fetiche de los Coen, decidido a tomar las riendas de un personaje que se ríe de sí mismo y que a la postre se erige como lo más interesante de la película).

Esta infecta cosa en forma de celuloide la definiría como un pupurrí de fragmentos de otras películas, desde las comedias teen(2) estilo “American Pie“(1999) o “La vecina de al lado” (2005), films de ciencia-ficción/fantástico como “Independence Day” (1996), “El hombre sin sombra” de Verhoeven, “Terminator 2: El juicio final” de James Cameron o “Gremlins” de Joe Dante, films de la Disney sobre el bólido más travieso: el inigualable Herbie, hasta sus preciados autohomenajes puramente onanistas (“Bad Boys 2” (2003), “Armageddon” (1998), “Pearl Harbor” (2001), “La Roca” (1996)).

De las comedias teen tenemos todo el inicio del film, sin olvidarnos de ese uso tan particular de la soundtrack, que puede parecer cachondo pero a mi me parece sinceramente insoportable XD. Es más, si yo fuera miembro de los Strokes, no hubiera permitido ser publicitado en este engendro robótico en forma de película.

Del film de Emmerich, tenemos multitud de cosas, desde la base en donde se guardaba bajo secreto el robot Megatron congelado (¿Alguien dijo Area 51?), virus alienígenas que infectan nuestras redes (al contrario que en ID, pero de equivalente estupidez) hasta planos muy similares. En este caso no es el presidente del Gobierno el que no se entera de un carajo (Bill Pullman en “Independence Day“) sino el ministro de defensa (John Voight), el cual no se lo piensa ni dos veces en pasar a las armas (recordando a ese presi del gobierno yanki encarnado por el citado Pullman, capaz de volar en un caza y salvar a toda la humanidad).

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Sobre los homenajes a sí mismo por parte del realizador, hay infinidad de ellos. Empezando por comentarios sobre “Armageddon“dentro del film (una de sus aportaciones al guión,… ejem), las escenas espaciales o cuando llegan los robots (que casi parecen meteoritos xD) que recuerdan mucho al film producido por su colega-hermano Jerry, y acabando por esa escenita final en el coche entre los dos enamorados felices de la vida que lamentablemente nos recuerda mucho a aquella desafortunada secuencia entre Ben Affleck y Liv Tyler que tenía como único objetivo retardar la trama. De “Pearl Harbor“, tenemos las persecuciones de los cazas y las super explosiones (a cual más contundente), y de “Bad Boys 2“, desde el plano giratorio de 180º (que le moló tanto que lo ha vuelto a repetir) hasta dejar la autopista llena de vehículos destrozados, con esas persecuciones con decenas de coches, autobuses y camiones (lo que haga falta para liar la de Dios).

De todas formas, Michael Bay desde que está con Spielberg en la producción, sus films son mucho menos violentos y más para toda la family, porque la última colaboración con Bruckheimer, “Bad Boys 2“, era un rato violenta en algunos tramos. Si al menos fueran de mayor calidad, pues no pasaría nada, pero no, son mucho más insufribles e infantiles XD. Ojo, que desde aqí no se defiende la violencia gratuita, pero se esperaba algo más hardcore de una lucha entre 2 clases de robots.

Siguiendo con las similitudes/homenajes, el robot Frenzy, perteneciente a los Decepticons, recuerda muchísimo por su movilidad y sus extraños ruidos a los maléficos bichos verdes de “Gremlins” (1984) de Joe Dante, curiosamente producto de otra transformación (en ese caso, por el agua). Cuando Ironhide sale del agua, recuerda a aquella escena de “El hombre sin sombra” (2000) en donde un Kevin Bacon invisible salía de la piscina, sobretodo por el uso del cgi con el agua, y esa piscina rodeada de vapor en medio de la noche. De el film de Cameron (T2), hay muchas cosas similares: el uso del coche de polícia por el robot Frenzy, el cual también utiliza para dar con el chico que buscan (ojo, al cual encontraron vía Ebay.. Internet supera fronteras… y sistemas solares XD), el hecho de que vengan 2 tipos de robots (unos para proteger (Schwarzenegger en el film de Cameron) y otros para destruir (Robert Patrick en T2) y cuya transformación / presentación ante el público se produdzca en entornos abandonados o apartados. En cuanto a la saga Herbie, son evidentes las múltiples similitudes (coche juguetón con vida propia que ayuda al conductor).

También hay cabida en el film para sus preciados contrapicados chuleros (según él, de propia invención), ya saben, esos planos a ras del suelo de gente saliendo de un helicóptero que tanto le ponen a él ante la indiferencia general del resto; esos ralentís tan odiosos con los marines corriendo para salvarnos de una hecatombe inminente o las típicas músiquitas machaconas que tanto abundan en sus películas (ya saben, el hombre sigue abonado a los alumnillos de Zimmer en Media Ventures), y desde luego, la partitura de Steve Jablonsky es de lo más soso que mis castigados oídos hayan podido escuchar últimamente.

La película podría resumirse en dos líneas: 2 clases de robots (Los Autobobs y los Decepticons) que aterrizan en nuestro planeta en busca de la chispa vital (la que no tiene su realizador), unos vinien para defendernos, otros para aniquilarnos e inician una guerra que concluye con media ciudad destrozada y 2 pringaos enamorados.

Michael Bay continúa sin saber dar un dramatismo real y creíble a sus escenas, sin saber filmar escenas serias, de amor o que inspiren tristeza y todo lo oculta bajo un guión juvenil, con personajes de tebeo malo que no transmiten ni el más mínimo sentimiento de empatía y usando herramientas fílmicas de dudosa efectividad para esos momentos. Sus films son tan vacuos como faltos de alma, son únicamente una sucesión de fuegos artificiales carísimos sin orden ni control, unos personajes que pretenden pero no consiguen ser carismáticos (solo lo podrán ser para los más pequeños) y unas luchas entre robots absolutamente confusas y de mala planificación.

Muchos quizás le digan a este pobre friki cinéfilo que su problema es que no acepta que exista otro tipo de cine cuya finalidad única y exclusivamente sea la de entretener, dejando de lado todo lo demás, pero opino (y siempre lo he hecho), que cabe perfectamente la posibilidad de que existan films palomiteros pero a la vez honestos con el espectador medio. No pido que sean films reflexivos y den una lección de cine (para ya tenemos el cine de autor u otras cinematografías), pero al menos que contengan un minimo de interés, unos personajes un poco currados y en definitiva que me aporten un poco más que un mero espectaculo visual de FX made in ILM (para eso ya hay otras cosas,… iba a decir videojuegos, pero de hecho, muchos de ellos superan a muchas películas producidas en Hollywood).

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De entre tanto amasijo de hierro salvaría un nombre propio: Shia Labeouf, un actor que junto a un cachondo John Turturro dan un repaso al resto de actores, porque dios mio, Megan Fox (dejando de lado lo buena que esté) es una horrorosa actriz posiblemente con más futuro en Playboy que en el cine convencional. ¡¡La chica siempre pone la misma cara!!. John Voight se le ve como desubicado, despitado y solo parece reaccionar cuando le dejan tener un rifle en sus manos (dar por seguro que a Heston y a su NRA les habrá encantado dicho film), Bernie Mac cree estar actuando en la tercera parte de Los ángeles de Charlie (con un personaje idéntico al de dicha saga) y algunos de los robots protagonistas parecen comediantes retrasados expulsados de las pruebas de casting de La hora chanante.

En definitiva, “Transformers” es la comedia del verano. Divertirá a aquellos que solo busquen ruido y palomitas, que les ponga ver algo ya muy visto (argumentalmente hablando) y que contenga escenas capturadas de otras películas más o menos recientes, lo que la convierte en un producto veraniego equivalente a una bigmac de la cadena de fast-food McDonald’s, de usar y tirar. Lástima que Spielberg no produzca films tan interesantes como los de antaño.

El resto, huyan de ella. No tiren el dinero a la basura.
Un espectáculo circense tan vacuo como innecesario. Suerte del menú pop-corn.



[1] Sale de la frase: “Veo estas polladas de gente que dice que ha leído el guión terminado. Imposible. Yo tenía el único borrador dos meses antes de empezar a rodar. Sí, el ritmo de las escenas es similar, pero es un guión muy diferente. Seguimos escribiendo las voces de los robots. Esta es, de lejos, la película con más acción que he rodado. Tengo 12 set pieces (escenas de acción) enormes. Chico, estoy cansado de estos patéticos llorones de internet.“ Michael Bay, en su página web Shoot fot the edit

[2] Ya saben, chico torpe tras chica guapa en un ambiente escolar y rodeado por lugares y situaciones nada novedosas.


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