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Crítica: “Sunshine” (Danny Boyle, 2007)

sunshine2En un plazo de cinco años, el Sol se apagará, y toda la raza humana se extinguirá con él. La última esperanza de los hombres es el Ícarus II, una nave espacial con una tripulación formada por 6 hombres y 2 mujeres, que intentarán llevar una gigantesca carga explosiva (del tamaño de Manhattan) para insuflar nueva vida a la estrella (crear una nueva estrella), para que ésta vuelva a brillar y salve de la destrucción al planeta. La nave Ícarus ya tuvo 7 años atrás la misma misión, y fracasó, por tanto, la última esperanza de salvar a la humanidad recae en esa tripulación.

Este es el punto de partida de la última colaboración hasta la fecha entre el guionista Alex Garland y el realizador inglés Danny Boyle. Y si bien el trabajo del primero es muy mejorable, el segundo (como siempre) cumple e imprime a sus imágenes tensión y ritmo, uniendo escenas de acción con otras de un estilo cercano al new age (ayudado de esa música excelente del grupo Underworld), aunque con algunas decisiones en la parte final que para nada convencen, como ya comentaré posteriormente.

Sunshine” supone una clara decepción dentro de la interesante filmografía de Danny Boyle, ya que uno se esperaba algo de mayor calidad tras sus últimos y fantásticos films (la magnífica y a reivindicar “Millones“(2004) o la adrenalítica y estupenda “28 días después” (2002), la cual supuso para algunos la recuperación del género zombie). Con ello no quiero decir que esta primera incursión en la ciencia-ficción por parte de Boyle no contenga aciertos, sin ir más lejos la ambientación o el sonido están conseguidos, pero se echa de menos muchas cosas. Desde lo poco elaborados que están algunos personajes, profundizando muy vagamente en su psicología, hasta los absurdos e innecesarios giros del guión hace que la película se vaya desinflando poco a poco hasta convertirse tristemente en una sucesión de tópicos del género. Y hay pocas cosas más tristes que ver como una película que podía ofrecer algo más que un mero entretenimiento se quede únicamente en una acumulación de unos cuantos guiños cinéfilos, con una primera mitad que dista mucho de la (casi) bochornosa segunda mitad.

Es agradable que una cinta de género intente rendir homenaje a films tan memorables como “2001: Una odisea del espacio” (Stanley Kubrick, 1968), “Alien” (Ridley Scott, 1979), “2010: Odisea 2” (Peter Hyams,1984) o “Naves misteriosas” (Douglas Trumbull, 1972), mientras tenga una voz propia y no solo sea una sucesión de citas cinéfilas. La cinta de Boyle no consigue despegar del todo, quedando en un intento de hacer algo personal sin acabar de conseguirlo. Y ya se sabe, en el cine no se vive de intenciones sino de hechos.

La primera mitad de la cinta es quizás la más acertada, con algún que otro momento destacado (sobre todo la parte en donde Searle (Cillian Murphy) y Kaneda (Hiroyuki Sanada) -un nombre que enseguida nos recuerda aunque sea inconscientemente aquel fantástico personaje de “Akira” (Katsuhiro Ôtomo, 1988)- tienen que abandonar la nave para realizar una reparación). Esa parte nos recuerda vagamente a la cinta de Brian De Palma “Misión a Marte” (2000), aunque sin su estilo ni su tensión. Le queda mucho todavía a Boyle para acercarse a la calidad de un monstruo del cine como es De Palma.

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Algo bueno de la película es que no existen los personajes que se dedican a contar chistes estúpidos o a “amenizar” la trama para aquellos espectadores incapaces de seguir un film minimamente serio, es decir, que no es como en ese tipo de producciones típicas americanas (que se las dan de space opera cuando en realidad no son más que truños cósmicos) y como ocurría en la anterior cinta de género zombie del realizador, se va al grano.

Es un film de presupuesto no muy holgado y aunque esto no es “Hellboy” (Guillermo Del Toro, 2004), es decir, presupuesto bajo que parece mucho más por el buen hacer de los técnicos, sí que se acerca.

Si algo se hecha en falta en este film es sin duda una mejor construcción y desarrollo de los personajes, a parte, claro, de una historia más interesante y un guión mucho más pulido, menos efectista y falsamente místico. Los personajes, seamos realistas, están terriblemente desaprovechados y desdibujados desde un Cillian Murphy de lo más soso hasta una Michelle Yeoh tremendamente testimonial, sin olvidarnos de un Hiroyuki Sanada -el personaje más interesante sin dudarlo- que como ocurriera con Tim Robbins en la cinta de De Palma, desaparece de la pantalla casi antes de que nos demos cuenta.
En cuanto al absurdo guión, la estela new age de Boyle no consigue ocultar su vacuidad ya que no solo contiene altas dosis de poca credibilidad sino que está atestado de tópicos y de situaciones imposibles.

Anteriormente comentaba que la primera mitad del film era posiblemente la más destacable y seria, ya que durante la segunda mitad y el final, el film da un giro y toma un rumbo que resulta cuanto menos forzado y casi irrisorio. La cinta de repente decide transformarse en “Jason X” 2a parte, es decir, como se diría coloquialmente: matón a bordo y a correr.

Eso empobrece (y de que manera) la trama y convierte al film en algo previsible y nada novedoso. A partir de ahí, Boyle opta por una solución visual (el exceso de desenfoque) ni mucho menos acertada, confundiendo constantemente al espectador y como único objetivo ocultar el bajo presupuesto de su cinta. Y nosotros le preguntaríamos al director: Si realmente usted no tenía presupuesto para ese (patético) personaje final, ¿Porqué simplemente no lo muestra en pantalla y juega con la sugerencia dejando que la imaginación del espectador haga el resto? El terror a lo desconocido y a lo invisible es siempre mucho más efectivo y sino que se lo pregunten a realizadores como Jacques Tourneur o Alfred Hitchcock, los cuales deberían darle una lección de cine de suspense a este señor. Aún así, como anteriormente se comentaba, el giro final es totalmente innecesario y estropea el conjunto más de lo que ya estaba.

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Sunshine” es a la postre un film fallido y desde luego es una pena como por un guión tan mejorable (con esa parte final totalmente fuera de lugar) se queda en un producto entretenido sin más. Si bien es cierto que el film toca de forma interesante temas como el sacrificio, la lucha diaria o el humanismo dentro de ese microcosmos en medio de la nada que es la nave Ícarus II y aunque podamos ver destellos del estilo de Danny Boyle en sus planos, esa combinación con la música de John Murphy junto al grupo Underworld que tan bien le sienta a las imágenes y algunos detalles conseguidos, el resultado final es pobre y muy desaprovechado. Pretende no ser una cinta típica pero tristemente lo es y aunque muchos me tiren a la hoguera o me lapiden por decir esto, considero más interesantes cintas de índole similar como la justilla y estimable “Horizonte final“(1997) de Paul W. S. Anderson (hoy en día, todo un alumno aventajado de Bay xD) que ésta.


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