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Crítica: “Skyline” (Colin & Greg Strause, 2010)

Se suponía que el viaje de Jarrod y Elaine al sur de California iba a ser una simple escapada de fin de semana para ir a ver al mejor amigo de Jarrod, Terry, y a su novia, Candice, por el cumpleaños de éste. Pero, cuando el amanecer parece llegar dos horas antes, provocado por una intensa e inquietante luz procedente de una fuente desconocida, su vida tal y como la conocen ha llegado a su fin.

Desde las ventanas del ático de Terry, observan aterrados mientras por toda la ciudad la gente se ve atraída al exterior y desaparecen en inmensas naves alienígenas que cubren el cielo de Los Ángeles. Ahora, tendrán que hacer acopio de todo su instinto de supervivencia para evitar ser capturados por las miles de monstruosas criaturas que recorren la ciudad en busca de cualquier humano que haya logrado escapar de su asalto inicial. Desde tanques a zánganos o extraterrestres parecidos a hidras, los alienígenas parecen imposibles tanto de eludir como de destruir. En el thriller de ciencia ficción Skyline, el fin del mundo ha llegado… no hay más que asomarse por la ventana.

En una tarde-noche de sábado lluvioso a un servidor le apetecía mucho disfrutar de ciencia-ficción de la buena, de una cinta entretenida y decente que todavía no hubiera visto, o al menos de una película en donde no le llamen a uno tonto. Tristemente me decanté por un film tan mediocre como “Skyline” producción serie B, con unos efectos especiales potables para su ajustado presupuesto (de ahí que se decantaran por ese casting tan barato) pero con flojas actuaciones -la mayoría provienen de series de tv- y nula originalidad. Y es que uno siempre ha pensado que la ciencia-ficción, no es sólo caos, destrucción y efectos especiales. Se necesita una historia, un desarrollo de los personajes, trabajar mejor la tensión y el suspense, y sobre todo, riesgo. Ojo, que desde aquí no se pide que “Skyline” tenga una crítica social o política detrás como sí lo tienen algunas obras maestras de la sci-fi ni tampoco pedimos un guión super rebuscado, pero lo que no es de recibo es que no tenga prácticamente historia y encima tampoco sea una buena cinta de acción o suspense sin mayor pretensión. Es un cúmulo de efectos especiales, poco más.

Y es una lástima porque posibilidades tenía y muchas, pero jamás juega bien sus cartas. Pero los hermanos Strause responsables de otra “perla” como es “Alien vs Predator 2“, no son Matt Reeves y su excelente “Monstruoso“, ni mucho menos. Con unos diseños alinenígenas demasiado inspirados en “La guerra de los mundos” o “Matrix“, la cinta olvida el terror angustiante que bien explota en la escena de la cocina (sin duda la mejor de la toda la película, aunque sea una copia descarada del film de Haskin y del posterior remake de Spielberg) y apuesta por un cúmulo de situaciones vistas y estereotipos por doquier.

Los protagonistas aterrados por la invasión alienígena. Nosotros, por este bodrio.

El film queda todavía más lastrado (si cabe) por su horroroso final que compite con el de “Los serrano” como peor desenlace visto en los últimos años. Tan desconcertante como estúpido, tan hilarante como fuera de lugar. Como lo son algunos momentos verdaderamente inverosímiles, como SPOILER el ataque aéreo en la azotea en donde nadie sale herido nunca (sic) o la escena en que Oliver (David Zayas) con su telescopio apunta a la cegadora luz que hace cuando explota un misil contra la inquietante luminosidad azul y… misteriosamente no pierde la visión ni de forma temporal. FIN SPOILER.

El libreto desaprovecha jugar con el suspense, usar mejor sus cartas (contagios, embarazos, infidelidades, caos), mojarse más en el terreno del terror, ofrecer una mayor interactuación entre extraterrestres y humanos. Y sobre todo ofrecer una acción que avance hacia algo. Está bien que se quiera presentar la mayor parte del film desde una apartamento con vistas de primera a la destrucción de la ciudad, pero es que tampoco se apuesta por el terreno psicológico como sí hacía ( y muy bien por cierto) M. Night Shyamalan en “Señales“.

Con semejante guión, tampoco podemos culpar en exceso a los actores, que a sabiendas del producto en el que están participando, tampoco se esfuerzan en exceso, lo cual no quieren decir que tengan talento, ¡que quede claro!. De ahí las pasivas y desafortunadas interpretaciones de Eric Balfour (un actor que nunca ha demostrado nada, ni en cine ni en series de televisión), de todas las chicas del reparto sin excepción, de Donald Faison (que todavía se cree que está en “Scrubs“) o de David Zayas (el Sargento Batista de “Dexter” pero esta vez sin placa).

Skyline” es una cinta sin voz propia, sin personalidad, sin un guión trabajado, sin personajes y sin ritmo alguno. Un film de serie Z que pretende ser serie B y se queda en una sucesión de (más o menos) decentes efectos especiales (teniendo en cuenta su limitado presupuesto) nunca hilvanados por una historia coherente, la cual jamás acaba por desarrollarse, con unas actuaciones verdaderamente olvidables y con un final digno de castigo inquisitivo, que más que terror provoca carcajadas en bucle. Recomendada sólo para fanáticos del cine chusco sin gracia en un día sin sudoku en el diario.


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