Criticas Drama

Crítica: “Siete Almas” (Gabriele Muccino, 2008)

postersietealmasSi recordamos el final de “Luces de la ciudad” (1931) de Chaplin, el personaje de Charlot, tras pasar un período en la cárcel, (debido a lo que hizo para conseguir dinero y así poder pagar la operación de ojos a su amada chica ciega (Virginia Cherrill) y para que ésta pueda abrir al fin una tienda de flores), vuelve a la calle dónde la conoció y se reencuentra con ella. Ella le observa por primera vez, desde dentro de la floristería y se rie con los niños de la calle, por sus pintas desastradas, vagabundescas y por sus andares tan característicos.

Ella al ver que éste recoge una flor del suelo, sale de la tienda para entregarle una flor mejor y darle limosna, pero al tocarle las manos se da cuenta de quién es realmente y cambia absolutamente su expresión. Chaplin muestra un rostro entre feliz y temoroso, pues al fin le ha visto pero duda si le aceptará como tal.

Muchos pensaréis, ¿Qué tendrá que ver esto con “Siete Almas“?. Lo cierto es que muy poco (spoiler aunque ambas acaban devolviéndole la visión a dos personas, pero de forma muy diferente, claro está fin spoiler). Quería iniciar la crítica recordando el final del film de Chaplin, para recalcar que éste pertenece a un tipo de cine sensible y sutil a la vez, que respeta la inteligencia del espectador, emotivo pero no edulcorado y sobre todo honesto. “Siete Almas“, es todo lo contrario, no solo es un film que se mueve en una moral de lo más macabra, sino que encima es tramposo como pocos, pretende manipular emocionalmente al espectador de una forma inadmisible y representa el lado más bruto del cine emocional, por no hablar de sus aires de grandeza.

Tras la no menos espantosa “En busca de la felicidad“, el director Gabriele Muccino vuelve a la carga con el trío “floja historia + Principe de Bel-Air en plan serio + moraleja desfasada” y el resultado es todavia peor (si cabe). No hay nadie en su sano juicio que se pueda tomar en serio esta historia de redención entre siniestra y pastelosa. No hay nadie que pueda entender los motivos que mueven al personaje de Will Smith a hacer lo que hace.

No hay nadie que aguante esos planos sin depurar recargados de música empalagosa, esos personajes desdibujados y mal construídos, sin obviar que encima pretende vendernos que los buenos samaritanos yanquis no son personas normales sino que son solo mejores si se autoaniquilan por los demás. En algunos momentos incluso se muestra a Ben Thomas (Will Smith) casi como si fuera alguien divino dando su cuerpo y su sangre por los demás o al menos dan esa idea (recordad las primeras lineas del guión: “En siete dias Dios creó el mundo, en siete segundos yo acabé con el mío“).

Definitivamente he visto otra peli que Roger Ebert (1), ya que no dejo de recordad la cantidad de puntos negativos que he podido comprobar y sufrir en el último film de Muccino (en vez de Siete almas, casi se podrían dar Siete motivos para no perder el tiempo viéndola). No solo es una cinta aburrida, pastelosa y que no aporta nada al género sino que encima pretende jugar con la estructura narrativa (como nuestro amigo tan odidado Iñárritu) de forma totalmente injustificada (ese uso de flashbacks tan mediocre), dejando al espectador totalmente perdido durante unos minutos y posteriormente volviéndose de lo más previsible (aunque algunos digan que no) y lacrimógena 100% hollywoodiense, con un final desde mi punto de vista falsamente unhappy.

siete_almas2

Si hay algo que merezca la pena de la pelicula es solo Rosario Dawson, que está simplemente maravillosa. Una actriz con un talento brutal, que aquí consigue amenizar la velada y demostrar que es un actriz de los pies a la cabeza, con carácter y que sabe transmitir sentimientos al espectador. Cosa que el resto del reparto, no, ya que, para colmo, tenemos que aguantar a un Will Smith más soso de lo habitual, que ya es decir.

Los momentos emocionales en la cinta pretenden cicatrizar en algo auténtico, pero nada más lejos de la realidad, ya que los mecanismos empleados para narrar la historia se mueven entre la trampa (constantemente sacando de la chistera cosas) y la manipulación emocional del espectador, optando por un tremendismo muy de moda (ver las bochornosas “Crash” o “Babel” entre otras), una historia de amor totamente inverosímil y con una idea del bien un tanto cuestionable, por no decir macabra.

(1) el cual, pronunció en el Chicago Sun Times: “Algunas personas la encontrarán emocionalmente manipuladora. A algunas personas les gusta ser manipuladas emocionalmente. A mí sí, cuando está bien hecha“.


3 Comentarios

3 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top