Criticas Drama Histórico

Crítica: “Salvador Puig Antich” (Miguel Huerga, 2006)

salvador_posterSi recuerdan, en el trailer de dicha película, rezaba la premisa incial “Aclamada en Cannes” y sabiendo de las posibilidades de la historia y de un elenco de actores que a priori pueden seducir al espectador (sobre todo por los casi siempre interesantes Daniel Brühl y Leonardo Sbaraglia), uno se lleva una significativa decepción al comprobar como el film se queda en un panfleto ideológico que no afronta de una forma directa y a la vez honrada todo el embrollo sociopolítico de esa época y existe un molesto abuso de sentimentalismo fácil y, por tanto, de manipulación constatable.

El problema del film de Huerga es la falta de valentía cinematográfica en muchos tramos, porque aunque muchos hayan destacado el apartado de dirección en la cinta, para quien escribe estas palabras, Huerga rehuye de lo artistico o arriesgado y reincide una y otra vez en lo banal, en lo comercial, subrayando cada uno de los tópicos usuales en este tipo de producciones. Tampoco convence el cambio de estilos visuales durante el film, pudiendo pasar de un ritmo sosegado y en ocasiones controlado a uno acelerado y tristemente videoclipero.

La cinta destaca en algunos apartados como podrían ser la espléndida fotografía o la encomiable música de Lluis Llach, merecídamente nominado al goya, pero su guión es de aquellos bonitos, que gustan y que no caen en ninguna polémica (no vaya a ser que les quiten las ayudas). Es triste decirlo pero Salvador Puig Antich es un film consumista, que se aparta de la historia revolucionaria del personaje (la etapa del MIL contra el capitalismo es un visto y no visto mal narrado) y se centra en algo manido y de una forma usada y viciada ya por el propio cine de palomitas, jugando con el morbo excusándose por el hecho de su denuncia a la pena de muerte, y finalmente es solo un panfleto. Sus intenciones son buenas, pero en el cine hacen falta resultados, no se alcanzan metas con solo intenciones.

Salvador fue una anaquista que sufrió un castigo demencial en una época de intolerancia y problemática social en este país y entiendo que sea un tema peliagudo trasladar la historia a la pantalla, pero sr. Huerga, si iba a ofrecer un producto más camuflado con pirotécnia de millones de euros via Mediapro, nos podía haber avisado, no cree?.

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Incide en los mismos errores que Alejandro Amenábar cometía en la sobrevalorada Mar Adentro, se hace un discurso sentimentalmente manipulador y se deja de lado gran parte de la realidad. Yo fui de los que no me creí a Javier Bardem como un enfermo terminal, y tampoco veo a Daniel Brühl como un anarquista condenado, y mira que me encanta ese actor.

A muchos de los personajes les falta fuerza y tiempo en pantalla, por no decir lo mal construídos que están en su mayoría. De muchos de ellos tenemos pinceladas, como si de un (mal) film coral se tratase cuando se supone que no es así. Daniel Brühl está muy mejorable aunque pasable, Leonardo Sbaraglia tiene algún momento destacado pero no gran cosa, sobre el resto muy flojos, quizás únicamente esté algo mejor Tristán Ulloa, y poco más.

No hay nada peor que hacer de una muerte un espectáculo de morbo y manipulación y este film lo hace. Lo hacía Alejandro Amenábar hace unos años, ahora es el turno de Huerga. Un film unidireccional, de escasa amplitud política y de ínfimo interés, tristemente porque la historia daba para más y la figura de Salvador que parecía haber caído en el olvido, merecía mucho más. Un retrato débil del anarquista.

Recalcable es el hecho de que haya sido el primer film rodado en HD anamófico real, el resultado en el aspecto técnico es magnífico.

Al menos, el estreno de dicho film ha servido para rescatar la figura de este joven catalán que decidió plantar cara a la realidad que le tocó vivir.


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