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Crítica: “Reencarnación” (Jonathan Glazer, 2004)

birth_posterAviso: Esta crítica contiene spoilers.

Si yo perdiera a mi esposa y al día siguiente un pajarito se parara en mi ventana, me mirara a los ojos y me dijera: ‘Sean, soy yo, Anna. Regresé’. ¿Qué le podría decir? Creo que le creería. O querría creerle. No podría deshacerme del pájaro. Pero fuera de eso, no. Yo soy un hombre de ciencias. No creo en supersticiones.”

Con esta sutil metáfora (o contradicción) y a continuación con un majestuoso plano secuencia se abre el film, mostrándonos bellos parajes naturales y la muerte de un hombre, con un elegantísimo movimiento hacia la oscuridad/muerte (túnel). El movimiento que describe la cámara es desde el propio tunel hacia atrás, es el propio personaje quien se aproxima a la muerte, simbolizada metafóricamente en esta escena por el túnel. La música orquestada en estos minutos es clarísimamente deudora del gran Bernard Herrmann.

Diez años más tarde, Anna (Nicole Kidman) va a contraer próximamente matrimonio con Joseph (Danny Huston). Durante la celebración del cumpleaños de su madre Eleanor (Lauren Bacall) se presenta un niño (Cameron Bright) el cual quiere hablar con en privado. “Soy yo, Sean” le dice el niño a ella, como si él fuese la reencarnación de su difunto esposo.

Tras decirle eso y enviarle una carta recomendando a que no se case con Joseph , tenemos la escena en que el padre de Sean le dice: “Quiero que le digas que nunca la volverás a ver ni a molestar”, todo ello delante de Anna . El niño repite una y otra vez: “No, no puedo”. A continuación ella totalmente seria ya, le dice: “No quiero que me vuelvas a molestar”. En ese momento sufre un desmayo. A partir de ahí tenemos una de las mejores escenas rodadas durante este año, la escena del primer plano de Anna (Nicole Kidman). Su expresión transmite preocupación, nerviosismo interno, ansiedad, tristeza, confusión, estado de shock etc. Casi 2 minutos de primer plano sin apenas pestañear ni derramar una sola lágrima consigue transmitir al espectador todas esas emociones. Un alarde de escena y una actuación asombrosa.

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Otra escena fantástica es la del encuentro entre Sean y Anna en el parque, justamente en el lugar donde murió su marido. Pero esta vez, si os fijais, y usando de nuevo un juego metafórico, el niño (Sean) sale de la oscuridad (túnel) a la luz (vida), una metáfora clarísima de alguien reencarnado. Sean desea demostrarle mediante pruebas o detalles que es realmente su difunto marido y que la quiere, aunque no se da cuenta que está dañando a Anna. Anna le ha costado muchísimo olvidar y superar la pérdida de su marido, y como les dice Anne Heche y a Peter Stormare (amigos de su difunto marido), no quiere volver a enamorarse de él. Como escena polémica, la de la ducha con ese cara a cara entre Nicole Kidman y Cameron Bright.

Una escena formalmente soberbia. Anna, acaba enamorándose de Sean, viendo en ese niño a su difunto marido ya que es imposible que sepa tanto de su vida, de sus intimidades, de su familia,… Más adelante, vemos el primer encuentro entre Clara (Anne Heche) y Sean (Cameron Bright), la cual le lleva al lavabo y le da su dirección nueva. He aquí una de las claves del film con la frase: “No le digas nada a Anna”, que no se refiere a la dirección, sino a su relación de amante con ella (premisa aún no dicha en el film por cierto).
La expresión de Sean lo dice todo.

Anne Heche el día de la celebración por el anuncio de la próxima boda entre Anna y (recordad, al inicio del film), iba a entregarle a ella las cartas de amor que le escribía a su marido y que éste le había entregado sin abrir para demostrarle su amor, porque en el fondo la odia, pero finalmente cambia de idea y las entierra.

Todo ello lo ve Sean y las recoge. Ese es un punto que permite al espectador quizás pensar en falsas ideas e hipótesis ya que realmente el film juega constantemente en si Sean es una reencarnación o no del difunto marido de Anna. “Reencarnación” es una de las mejores películas sobre lo que realmente significa renunciar por amor, renunciar a amar a alguien para no dañar. Un film sobre el amor verdadero y el que nunca muere. Mi interpretación del film es que el niño sí es una reencarnación de Sean, aunque el film apunte en ocasiones a que no lo es.

Alguna gente puede pensar que Birth es una estupidez de película, sin sentido y con un argumento del todo tramposo, pero no lo creo así. ¿Quién sabe acerca de la reencarnación? Como es? Qué es lo que más recuerdas o que es lo que se olvida? Que es lo que hace que en nuestra vida memoricemos? , son las cosas bellas y las más horribles. No es solo una sucesión de dejà vú’s. Por eso, me lleva a la conclusión de que para Sean lo que realmente le importaba era su amor por Anna, su esposa, que justamente es lo que más le interesa al niño.

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El film deja muy abiertas algunas posiblidades y eso es fabuloso en el cine, hacer partícipe al espectador de una obra, otorgarle el derecho de reflexionar sobre un film en donde se dan las pistas necesarias para cada uno poder tejer una estructura perfectamente tan válida como la de otra persona. El niño recoge las cartas dejadas por Anne Heche, y la abre y las lee. Con ello, el espectador puede pensar… es un niño paranoico, con problemas y que se ha enamorado de Anna y no ha encontrado mejor manera de acercarse a ella o llamar su atención que acerse pasar por su marido.

Pero aquí viene una pregunta: ¿en las cartas de amor, acaso dice que Sean ha muerto? Como sabe tantas cosas de los demás familiares. Lo curioso es que en un principio puede parecer que no conozca nada de Anne Heche, justamente la única que persona que seguro no sale en dichas cartas, pero ¿por qué al inicio del film, Sean la sigue?.

La escena de la ducha hacía el final del film revela lo dicho, esa mirada triste del niño nos viene a decir que está mintiendo para no dañar a Anna. Prefiere que se enfade con él, antes que sepa que la engañaba. Una escena formidable y que resume el film. Anteriormente hay otra escena en la ducha mucho más polémica y que vista la naturalidad del personaje de Sean, realza la hipotesis de una verdadera reencarnación. Sean prefiere seguir con su vida de niño y hacer creer a Anna que todo fué una farsa a romper la memoria de su difunto marido, que en el fondo es él reencarnado. Finalmente, y tras la boda entre Anna y Joseph (Danny Huston), ver esa escena final en la playa, con Anna en lágrimas porque claramente en el fondo sabía que ese niño era Sean y que siempre le amará.

La dirección de Glazer (Sexy Beast) es brutal, de una sobriedad abrumadora. Su film sin duda me resulta muy kubrickiano (ver ese ambiente similar a “Eyes Wide Shut“), un film de corte clásico, también es bastante hitchcokiano en algunos aspectos. Planos secuencia, primeros planos de 2 minutos, planos cenitales, picados y contrapicados,…. un sinfín de grandes planos rodean esta película, en una dirección , en mi opinión, de absoluta escuela. La fotografía de Harris Savides es estupenda también, siempre con tonos algo oscuros y siniestros (cualquier momento en la casa de Anna, que me recordó fotográficamente a “La semilla del diablo” de Polanski). Buen trabajo fotográfico.

Las actuaciones son impresionantes y merecedoras de premios. Hay claramente 2 nombres destacables: Nicole Kidman y Cameron Bright. La primera por realizar de nuevo una de esas interpretaciones memorables y que increíblemente no estuviera en los oscars. El segundo por su madurez a pesar de su edad, por transmitir tantos sentimientos y emociones en tan solo una mirada, por su manera tan espectacular de llevar a cabo un personaje tan sumamente dificil y complejo. Del resto del casting destacan Anne Heche, en un pequeño pero intenso papel y Danny Huston cuyo personaje pasa de la felicidad mayor que se pueda conseguir a un día a día tormentoso y lleno de dudas, rabia y celos. Fantásticas creaciones ambas.

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La música del francés Alexandre Desplat (La joven de la perla, Hostage) es deudora del gran compositor Bernard Herrmann, con toques de “Vértigo” entre otras, muy adecuada banda sonora para la historia que se mueve entre el minimalismo y la clasicidad.

Finalmente, solo decir que “Reencarnación” me ha parecido una excelente y elegante película, injustamente infravalorada, que no creo que solo pretenda ser un thriller, sino que es una bella historia de amor y renuncia de corte fantástico. El tiempo la pondrá en su sitio. Muy buena.


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