Criticas Suspense Terror

Crítica: “Pesadilla en Elm Street” (Samuel Bayer, 2010)

Nancy, Kris, Quentin, Jesse y Dean viven todos ellos en Elm Street. Por la noche, todos tienen el mismo sueño: sueñan con el mismo hombre que lleva un jersey a rayas verdes y rojas y un viejo sombrero de fieltro con ala que le oculta la mitad de su rostro desfigurado y un guante de jardinero con cuchillas en los dedos. Y todos escuchan la misma voz terrorífica… Uno a uno, les aterroriza en las penumbras del sueño donde el que manda es él y la única forma de escapar es despertarse.

Pero cuando uno de ellos fallece de forma violenta, pronto se dan cuenta de que lo que pasa en sus sueños ocurre de verdad y de que si quieren seguir vivos no pueden dormirse. Juntos, los cuatro amigos supervivientes tratan de descubrir cómo han pasado a formar parte de esa fábula macabra en la que les persigue ese hombre oscuro. Funcionando bajo mínimos para no dormirse, se esfuerzan por comprender por qué ellos, por qué ahora y qué es lo que les están ocultando sus padres.

Enterrada en su pasado existe una deuda que está empezando a pasar cuenta, lo que les lleva a introducirse en la pesadilla más aterradora de todas… Freddy Krueger.

Para bien o para mal, Wes Craven en los últimos años está siendo objeto de remake, algunas veces mejorando el producto original, otras simplemente copiándolo. Si “Las colinas tienen ojos” de Alexandre Aja, ganaba por goleada a su homónima y mediocre original, y “La última casa a la izquierda” resultó ser entretenida y eficaz -aunque sin pasarse-, en esta nueva “Pesadilla en Elm Street” aún contando con detalles de cierto interes y posibilidades, jamás alcanza la maestría del film de Craven (para mi, uno de sus mejores trabajos con diferencia), resultando ser un slasher divertido pero demasiado masticado, desaprovechado y ni la mitad de onírico y sugerente que el film original.

No estoy de acuerdo con aquellos que opinan que las producciones de la Platinum Dunes (la productora de Michael Bay) de remakes de clásicos de terror, son una absoluta basura sin sentido, al menos no en todos los casos. Dejando de lado a Bay como director (en ese aspecto todos le odiamos un poquito), se ha de reconocer que dentro de esas nuevas versiones de terror hay cosas potables, por ejemplo la física “La matanza de Texas“,una peli mucho más interesante, sucia y sórdida de lo aparente, además que rodada de forma notable, o “Viernes 13“, también de Marcus Nispel, un claro homenaje al slasher de los 80 con sangre y sexo a partes iguales, sin demasiadas pretensiones. Pero hay que reconocer que los resultados de la productora son de lo más dispar, ya que también son los responsables de esa horrorosa nueva versión de “Carretera al infierno” con un Sean Bean ni la mitad de inquietante que Rutger Hauer o de productos como “La semilla del mal“, que no es más que un mediocre collage de otros films de terror, en donde la originalidad brilla por su ausencia.

El gran problema que le veo a esta nueva versión de “Pesadilla en Elm Street” es el hecho de intentar contentar a las nuevas generaciones de espectadores poco curtidos, ofreciendo un producto mucho menos macabro y sorprendente de lo que cabría esperar. Y es que parece que en cierto cine americano de terror actual ya no se apueste por la sutileza o por tardar a presentar al personaje o hacerlo de forma sugerente. Y todo eso, algunos lo echamos de menos.

Aunque también hay que añadir que las producciones de terror la Platinum Dunes no se andan con chiquitas. Atrás quedaron las producciones light más pendientes de la calificación por edades que de ofrecer un producto de lo más bestia/divertido. Y es que, tanto las pelis de Nispel como esta, tiene un marcado tono gore de agradecer para todo fanático al cine de terror chungo. Sin embargo, ello no va acompañado de miedo en absoluto, la última cinta de Freddy Krueger es cualquier cosa menos terrorífica y es incapaz de potenciar sus posibilidades (incluso desde el sórdido origen del protagonista).

Una de las peculiaridades del Freddy de antaño encarnado por el inolvidable Robert Englund era su humor y la ironía macabra del personaje. Disfrutaba matando y haciendo sufrir lentamente dentro de su mundo: el de los sueños. Escenas tan míticas como la del teléfono -del cual sale una lengua- o la de la bañera -en el remake no la copian de forma íntegra, parece más bien solo un guiño- demuestran también el marcado carácter sexual de la cinta original de Craven, y a pesar de no señalarlo en el argumento, dejan entreveer que a parte de un asesino de niños, era también un pederasta, cosa que en el remake si se indica claramente. Como decía anteriormente, en el film de Bayer no se sabe explotar ese ansiedad sexual y enfermiza de matar a adolescentes por parte del asesino.

Cosas interesantes a destacar también sería ciertos detalles de modernización en la trama (la escena del videolog del asiático es una de las más conseguidas y acertadas), la cueva secreta de Freddy (con esas fotos sacadas en polaroid), el final -que aunque a algunos no guste, resulta truculento y con generosas dosis de ketchup-, el hecho de que Freddy mate a los jóvenes del film (por lo mal actores que son, en especial, Kyle Gallner, una de las víctimas inocentes de Megan Fox en “Jennifer’s body“), efectos de maquillaje, especiales y fotografía destacables y el siempre notable Jackie Earle Haley -repitiendo papel de pederasta como en la extraordinaria “Juegos secretos“- que cumple a la perfección como nuevo Krueger, aunque sin el carisma de Englund.

Pesadilla en Elm Street” (2010) es un film entretenido, con dosis de hemoglobina marca de la casa Platinum Dunes, que probablemente decepcione a los fanáticos de la saga original -sobre todo del notable primer film de Craven- pero que entusiasmará a las nuevas generaciones de espectadores sin demasiadas exigencias, como producto mainstream que es. Sería injusto decir que nada tiene que aportar, porque hay alguna cosa interesante, pero lo que está claro es que de no haberse realizado, tampoco hubiera ocurrido nada. Ha recaudado lo suficiente como para hacer secuelas, con Jackie Earle Haley de nuevo. Un slasher divertido pero demasiado masticado, sin el carisma ni el humor negro de la saga original y en definitiva desaprovechando sus innumerables posibilidades.


4 Comentarios

4 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top