Criticas Drama

Crítica: “No es país para viejos” (Joel & Ethan Coen, 2008)

nocountryPocas veces se sale del cine con la satisfacción que otorga al espectador un film del calibre de No es país para viejos. Por supuesto, no es un film fácil y no es para todos los públicos, pero quien pensara que sería una película comercial más, andaba plenamente equivocado. Es cine de autor puro y duro y como pensé el día que la vi, no a todo el mundo gustará, sobre todo porque mucha gente no suele tener algo básico para poder degustar el gran cine que habita en ella: paciencia y atención.

La falta de costumbre y la inmediatez de hechos a la que tiene a algunos acostumbrado el cine actual, hace que un film como el de los Coen parezca realmente una rareza en el horizonte y, porqué no decirlo, toda una celebración para los cinéfilos. Ya era hora de tener en cartelera una obra tan llena de profundidad y que invita a la reflexión.

Gran parte de su grandeza radica en su excepcional adaptación de la novela de Cormac McCarthy, haber conseguido captar todo su tono sombrío sin olvidar un humor negro característico también de los realizadores. El film ahonda en términos tan interesantes como la codicia, el respeto, la elección, la fortuna, el cazador y la presa o el lugar en la sociedad de los veteranos.

El concepto de cazador-presa es muy interesante como está tratado. Ya desde un inicio se nos muestra a Josh Brolin cazando, posteriormente su personaje parecerá haber entrado en gracia al encontrar una enorme fortuna, pero no es más que el inicio de un espiral al infierno y no dejará de ser una presa en continua huida. El personaje de Bardem siempre va por delante del resto, como un cazador tras su presa. Nunca falla, nunca perdona, nunca incumple una promesa, por muy macabra que sea. Al final del film, es él quien se convierte en una presa acechado y aturdido por las sirenas de la policía, huyendo ensagrentado. Dicha escena es muy interesante porque concuerda con una escena anterior de Josh Brolin, cuando pedía una chaqueta a unos chicos y les pagaba desproporcionadamente. En este caso, como en áquel, vemos comos los críos discuten por el dinero que les ha dado el personaje de Bardem, como los chicos en la otra escena. La codícia del dinero y sus consecuencias está perfectamente plasmado en la cinta. El dinero puede ser tan cancerígeno como un asesino.

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Sin lugar a dudas, me quedo con varias escenas memorables: La escena de la moneda en la gasolinera, cualquier diálogo de Tommy Lee Jones (sobre todo el del sueño al final y el de su conversación con el viejo), el cara a cara entre Bardem y Woody Harrelson, cuando Bardem sale de la casa de la novia de Brolin y se mira si la suela de sus botas se han manchado de sangre, con una economía de planos y una sutileza increíble, dándonos mucha información con lo mínimo, evitando lo explícito y confiando en la inteligencia del espectador.

Lo que refleja también el film de los Coen es que los veteranos apenas entienden lo que está pasando, les aturde, les sobrepasa la violencia que nos rodea, violencia sin sentido, violencia macabra y sin lugar a explicación. La violencia solo conlleva a más violencia y la combinación armas, dinero y codicia solo hacen que incrementar a la misma.

Su espléndido guión, las enormes actuaciones (en general todos pero sobretodo dos: Bardem está magnífico -con acento neutro incluído-, pero sería injusto olvidar el monumental y sobrio trabajo de un actor de la talla de Tommy Lee Jones), su sutileza, el respeto hacia el espectador que posee y su enorme elegancia la convierten en un verdadero clásico instantáneo y una obra maestra para paladares exigentes.



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