Criticas Suspense Terror

Crítica: “Muñeco diabólico 2” (John Lafia, 1990)

Pinocho saltó de alegría gritando, ¡Estoy vivo, estoy vivo!. Luego Pepito Grillo dijo: Si eres muy, muy bueno, y prometes no decir mentiras entonces te convertirás en un niño de carne y hueso.”
Señorita Kettlewell (Beth Grant)


A pesar de que en su última escapada quedó totalmente chasmuscado, Chucky resurge de sus cenizas cuando la fábrica de juguetes propietaria decide reconstruirlo para acabar con la mala publicidad que la rodea.

Chucky vuelve a estar entero y con ganas de acción. Sigue la pista de su presa (Andy) hasta dar con la familia que lo ha adoptado, iniciándose así un rosario de desgracias con generosas dosis de ketchup y mala leche.

Aunque no estemos ante una cinta inolvidable dentro del género de terror, sería injusto machacarla de manera tajante castigándola al más profundo ostracismo, pues desde el punto de vista del que esto escribe, no es una secuela que se conforme ni opte por el continuismo más cómodo, sino que evoluciona dirigiendo la historia original hacia un terreno mucho más escabroso y a la vez irónico, cumpliendo de sobras con su cometido principal: entretener.

Es evidente que la historia que narra esta secuela no tiene la “originalidad” ni el suspense de la primera hora de la anterior entrega[1] pero en cambio supera a ésta con creces en lo respectivo a mala leche, presentando a Chucky como maestro de ceremonias y gran protagonista principal de la cinta. Un personaje mucho más desesperado, violento, sádico y radical que el visto en la primera parte, quedando en esta entrega todavía más patente la falta de pretensiones de la saga y su compromiso fiel con el entretenimiento sin mayores pretensiones, destinado sobre todo a aficionados al terror no demasiado exigentes y con ganas de pasarlo bien.

El hecho de que parta de una historia ya narrada no condiciona ni es un handicap para el resultado final, ya que mientras el film original contenía momentos algo tediosos y pecaba en cuanto a falta de ritmo, aquí tenemos el camino allanado para dar rienda suelta al gamberrismo muñequil, centrándose más en el personaje de Chucky, mostrando su evolución como asesino total contado desde una historia desenfadada que aúna acción pura y dura sin concesiones con un humor negro que nunca más volverá a repetirse en la saga (al menos en estos términos mínimos de calidad).

Y es que “Muñeco diabólico 2“, aunque a priori pueda parecerlo, no es una cinta con finalidad puramente económica (al menos no en parte). Es una secuela que lleva con orgullo la etiqueta de “cinta de terror de serie B”, nada conformista con lo visto en su antecesora y sobre todo con un muñeco cuyo diseño es mucho más terrorífico a la vez que desagradable y con secuencias para el recuerdo como la del “castigo” con la regla a la señorita Kettlewell (profesora de Andy) o toda la memorable secuencia final en la fábrica de juguetes (mención especial a la parte en donde una máquina le cose la entrepierna a Chucky mientras éste grita de dolor, que supone un guiño a la máquina de coser en el asesinato de la madre adoptiva de Andy).

En cuanto al trabajo de Lafia, pues nada del otro mundo, aunque resulta apropiado para el film que nos ocupa, predominando unos contrapicados en ocasiones demasiado exagerados y los planos cortos o generales en los ataques del muñeco. Quizás el marcado look ochentero no haya aguantado muy bien el paso del tiempo, aunque tampoco molesta en exceso. El guión de Don Mancini -creador de Chucky, el cual años más tarde cometería el error de hacerse cargo de la dirección en la última y fallida entrega de la quintología-, es sin duda el mejor de toda la saga conteniendo a partes iguales diversión, terror, humor negro y acción. Resulta curioso como en esta entrega se narra todo desde el punto de vista del muñeco, desde sus inicios hasta el funesto final, además de contener algunas muestras de simpatía hacia el personaje de Chucky como el tipo de personajes a las que asesina en esta entrega, todos ellos detestables.

Todos esos personajes son perfectamente asesinables (al igual que estúpidos) dentro de las reglas del cine de terror de serial killers: profesoras insoportables (con Beth Grant haciendo un papel similar -y tan odioso- al que haría muchos años después en “Donnie Darko” (Richard Kelly, 2001)), padres adoptivos (este tipo de personajes siempre pillan), un empresario de la compañía y hasta un Good Guy sin alma que es machacado por el supuesto símil.

Justamente esa escena, en la que Chucky destroza y entierra a su “alter ego” good guy resulta ser como una metáfora de lo que realmente ansía el propio Chucky, enterrar el cuerpo en el que está encerrado y poder adoptar el cuerpo de Andy y de paso librarse del infierno. Incluso en dicha escena podemos ver los relámpagos como un guiño a las escenas de vudú vistas en la primera parte o en ésta incluso.

Muy acertada es la memorable secuencia final en la fábrica, cuando Chucky, una vez que sabe que jamás podrá abandonar el cuerpo del muñeco (a la vez que haciéndose humano y mortal), desesperado sigue a Andy para acabar con él, pues le considera el máximo culpable de que haya pasado demasiado tiempo atrapado en el cuerpo del muñeco.

Mientras al inicio del film veíamos como poco a poco iban reconstruyendo a Chucky pieza por pieza, en la fábrica vemos como es de nuevo metido en una máquina y “rediseñado” desuniendo todas sus partes y volviéndolas a unir pero de forma caótica y destructiva. Es como un retorno al estado del que jamás debía haber salido.

En esta secuela vemos como Chucky es como una especie de playmobil sangriento, el cual se autocompleta con un cuchillo como garfio (una vez perdida la mano) o con una tanqueta cuando tiene las piernas destrozadas. El guión juega mucho con la “transformación” del muñeco adoptando cada vez más su original naturaleza humana (ver la cantidad de hemoglobina en el final de la cinta, nada que ver con la original light) y con la perversidad. Chucky no deja de ser una especie de Pinocho cabrón el cual jamás conocerá a su Hada azul (que podríamos representar metafóricamente en la transfusión de su diabólico espíritu a un ser humano). Finalmente vemos salir a Andy y a Kyle (Christine Elise) de la fábrica victoriosos mientras un gigantesco anuncio de Good Guy les despide … hasta la próxima.

En definitiva, “Muñeco diabólico 2” es una cinta ochentera la mar de maja, nada desdeñable, irregular como muchas propuestas del estilo, pero realmente divertida, eficaz y con cierto encanto. El film más irónico y gamberro de toda la saga, y sin lugar a dudas la mejor secuela.

[1] Recordemos que hasta el minuto 45 aproximadamente no vemos realmente a Chucky en acción, solo lo intuímos por lo que dice Andy. En el film original se juega mucho más con el suspense y el fuera de campo que en esta segunda entrega.


4 Comentarios

4 comentarios

  1. vicky

    16/06/2010 at 09:30

    que tiempos en los que un muñeco era capaz de aterrorizar a toda una generacion porque a mi me acojonaba

  2. Xavi Darko

    16/06/2010 at 12:48

    Hola vicky,

    Lo cierto es que es una saga muy disfrutable, sobre todo las dos primeras. Incluso la segunda parte es más ceniza y gamberra que la original (quizás un tanto light en sus propósitos), con diversión, sangre y humor negro garantizados.

    Saludos!!

  3. Miguel C.

    16/06/2010 at 19:30

    hola:

    De acuerdo con tus impresiones sobre la película. Hace ya años que la vi pero creo que era de las mejores, como dices.

    Me ha gustado lo que comentas sobre la asimilación de Chucky con Pinocho o con una especie de Playmobil que se complementa.

    un saludo
    Miguel C.

  4. Xavi Darko

    21/06/2010 at 19:15

    Hola miguel,

    Ya lo digo en la crítica, es una muy digna secuela, que supera a la original en algunas cosas. Sobre lo de Chucky complementándose con gadgets (asumiendo el rol de muñeco adaptable a lo Playmobil) es de lo mejor de la trama.

    Eso si, las siguientes películas ya son de videoclub total, ya desde la mediocre tercera parte, en donde Chucky se va a la mili xD

    Saludos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top