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Crítica: “Miedo” (Jaume Balagueró, 2010)

Miedo” comienza con una discusión entre una pareja de novios que se separan durante un fin de semana. El chico, interpretado por Mario Casas (actor “dotado” de una floja voz al que encima le endiñan frases del estilo “me parece muy fuerte, de verdad” (sic), más bien propias de Bustamante) se queda en casa mientras que ella se toma unos días de vacaciones con amigos. Aburrido y enfadado, el protagonista sale a tomar una copa, donde conocerá a una chica. A partir de ese momento todo se vuelve extraño y el miedo aparece.

Proyecto surgido de la colaboración entre Jaume Balagueró y más de 6000 internautas, en la segunda edición de la Wikipeli producida por Mahou. Os recomiendo ver el cortometraje y leer después este escrito ya que puede contener algún que otro spoiler suelto, quedáis avisados. El resultado ofrecido en esta segunda wikipeli es ciertamente más disfrutable que el que realizaron José Corbacho y Juan Cruz en la edición anterior.

Tras unos primeros cinco minutos ciertamente olvidables (actuaciones bochornosas unidas a unos momentos musicales del todo prescindibles que me han obligado a acudir irremediablemente al wc), la cosa cambia y a mejor cuando se dejan de pamplinas y llegan al edificio donde vive Sergio (Mario Casas) encontrándonos ya con el primer personaje freak -por no decir algo peor- de la historia: la misteriosa y mojada vecina celosa.

La “nueva pareja” que acaba de conocerse se van para el camastro a hacer sus necesidades (la conciencia se pasea por la mente de Sergio cada tanto tiempo) hasta que ella se fuga un minuto al lavabo. Poco después, éste oye como se cierra la puerta y se teme lo peor (ella al notar su pseudo arrepentimiento se ha largado), pero no, vuelve. La sorpresa llega con la frase: “¿No te importa que haya venido mi madre, verdad?. No va a molestar, es sólo para mirar.“. Y de repente aparece la madre de la chica, la cual recuerda (y bastante) a la abuela vista en “El orfanato” (2007) de Juan Antonio Bayona.

Y a partir de ahí se dan los mejores momentos del cortometraje. Empieza el caos, el desconcierto, los gritos y los golpes. Balagueró se encuentra en su salsa en esos minutos y se nota. A continuación, el protagonista conocerá a los peculiares amigos de su pareja, una especie de sádicos adictos a la adrenalina.

Resulta curioso comprobar como la mayor parte de la filmografía de Balagueró siempre se sitúa en casas encantadas o en edificios siniestros. La importancia del espacio y como jugar con éste es algo vital en sus films. En “Darkness” era una casa de familia que se transformaba en un infierno inquietante y tenebroso, en “Frágiles” un hospital infantil con un oscuro pasado, en “Para entrar a vivir” un edificio sórdido que adentra a los personajes en un tour de force de tensión, gritos, sangre y angustia, y en el díptico “[•REC]“, un bloque lleno de infectados se convertía en un lugar en cuarentena sin escapatoria.

Podríamos decir que “Miedo” es un cortometraje que se salva ante todo por la factura técnica y la tensión que le imprime a las imágenes Balagueró, lo que unido a una fotografía bastante oscura (al menos en la segunda parte del corto) y a una atmósfera realmente malsana y sórdida hacen que resulte un corto majo e interesante pero quizás algo lastrado por su floja primera mitad. Veremos a ver qué tal le sale su próximo film con Luis Tosar y Marta Etura como cabezas de cartel.

Os dejo con el cortometraje:


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