Criticas Suspense

Crítica: “Mentes en blanco” (Simon Brand, 2006)

mentesSiempre se dice que para que una historia sea buena lo más importante es la idea, algo en que es innegable estar de acuerdo, aunque quizás es tan o más importante como se desarrolla dicha idea. es decir, como un buen punto de partida es bien aprovechado y cuyo desenlace dota de lógica y elegancia al conjunto, y no solo se queda en una idea inicial interesante.

Ese no sería el caso de “Mentes en blanco“, un thriller el cual arranca de forma atractiva, que no novedosa, pero que poco a poco, se va desinflando descubriendo sus inevitables carencias e intentando esconderlas mediante giros de guión convencionales y poco eficientes, aunque nunca desgastando la paciencia del espectador por su duración tan ajustada.

Mentes en blanco” nos narra la historia de cinco hombres que despiertan encerrados en un almacén, sin que ninguno de ellos recuerde cómo llegaron allí ni quiénes son. Poco tardarán en darse cuenta de que han participado en un secuestro, sin saber si son secuestrados o secuestradores, iniciando una cuenta atrás para descubrir sus verdaderas identidades.

En el género del thriller existe una tendencia ya masoca por intentar sorprender al espectador, ya sea via montaje, via giros inesperados o via brutalidad (sin ir más lejos, la espantosa saga Saw). En este caso, nos encotramos con una cinta realmente pobre, como comentaba anteriormente, con un arranque que promete mucho más de lo que nos llega a dar y cuyo desarrollo y posterior desenlace demuestran que incluso 88 minutos son demasiados para contar una historia de 10 minutos, ya que podría ser perfectamente un cortometraje, quedando a la postre mejor.

A pesar de sus incontables giros y su “excesiva” duración (y eso tiene delito si la película dura tan poco), el film en ningún momento adopta aires de grandeza ni intenta ser algo más de lo que es. Es un producto consciente de sus limitaciones y consciente del público al que va dedicado, un público conformista que se sorprenderá solo por su falta de educación cinéfila, poco más.

Mentes en blanco” intenta seguir la senda de films tan magnificos como “Memento” o “Cube” y de otros tan bochornosos como “Cazadores de mentes“, está entre esas dos aguas. Del film de Christopher Nolan intenta timidamente emular su montaje efectivo como mecanismo para desentramar el puzzle, pero no ni mucho menos consigue su objetivo. Lo que es cierto es que existen bastantes films sobre personajes encerrados en un sitio cuyas identidades son un misterio, en “Cube” o en “Saw” tampoco sabían como habían llegado allí y cuales eran sus profesiones (en “Cube” no creo que estén escogidos arbritariamente), en “Cazadores de mentes” son encerrados y van ocurriendo muertes y en “Mentes en blanco” a parte de estar encerrados, no saben quienes son, de qué bando están y existe una ansiedad en ellos por descubrir ante que el otro, quien son realmente y cuales son sus enemigos.

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El punto de partida, es al menos interesante, pero el desarrollo, demasiado previsible. Tampoco ayuda que digamos la labor de dirección, por momentos contenida, en otros realmente torpe. Esos movimientos acompañando a los personajes cuando se caen, sinceramente a un servidor le sacan de quicio, por no hablar de las escenas que se nos narran los recuerdos que les llegan a la mente, escenas de tembleque (como las llamo yo), mucho movimiento, sonido editado y tonos en blanco y negro para que parezca curioso y todo (si, claro…).

En Estados Unidos califican algunos el film como “Reservoir Dogs meets Memento“, y personalmente, me parece tremendamente exagerado. Es cierto que en el film de Tarantino, los ladrones de banco quedan en un hangar esperando que no les pillen los polis hasta que pase un tiemp, y alli aquello acaba un poquito bastante mal, o en “Memento“, recordemos que el personaje de Guy Peace sufre de una extraña enfermedad que no le permite crear nuevos recuerdos y debe recurrir a los tatuajes, post-it’s, polaroids, y demás utensilios para poder seguir una rutina y sobre todo para encontrar y matar al asesino de su mujer. “Memento” sí está construída desde el montaje sabio y justificado, no como muchos films actuales que van de progres con esto del montaje (¿alguien dijo “21 gramos“?). “Mentes en blanco“, posee un montaje típico aunque seguramente a sus creadores les parezca la leche, es decir secuencialmente y con insertos de flashback.

Pero yo quizás le vea también relación con otros films como “Identidad” de James Magnold, unas similitudes curiosas. El muy decente film de Magnold nos narraba como diez extraños se veian atrapados por una terrible tormenta: un conductor de limusinas, una estrella de televisión de los años 80, un policía que escolta a un asesino, una prostituta, una pareja de recién casados y una familia en crisis; y todos se cobijan finalmente en un lúgubre motel. Pero empiezan a morir personas una a una, y nadie sabe quien realmente es el otro, originandose una batalla contra el tiempo para averiguar cuales son realmente las identidades de los que se hospedan en dicho motel, antes de ser la siguiente victima. Es cierto, que tienen muchas cosas en común, aunque, si habéis visto el film, sabréis que luego varía a favor del film de Magnold, por muy manipulador que digan que pueda llegar a ser. Desde aquí reinvindico “Identidad“, como una buena película de género con uno de los mejores y más secos finales vistos en los últimos años.

Volviendo a “Mentes en blanco“, El reparto es realmente interesante para este tipo de producto (¿proyecto alimentício para unos cuantos? xD). James Caviezel, es uno de los mejores actores del momento, aunque a veces cometa fallos tan garrafales como protagonizar “Outlander“, Barry Pepper, otro magnífico actor visto en multitud de películas, Joe Pantoliano y Greg Kinnear están siempre convincentes, sin olvidarnos del gran Peter Stormare (uno de los tipos más chungos del panorama cinematográfico yanki, con permiso de Mickey Rourke) en un pequeño papel (pero, de nuevo, haciendo de matón xD).

Los protagonistas, encerrados en el almacén (el cual está totalmente sellado, y con puerta de seguridad), gradualmente descubren que han participado en un secuestro con recompensa, aunque todavia son incapaces de distinguir a las víctimas de los secuestradores. A medida que pasan los acontecimientos, los recuerdos inundan súbitamente en sus mentes, muchas veces por objetos o detalles que descubren en el almacén.

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Finalmente, se desvelan las verdaderas identidades. Y justamente ahí, al final del film es cuando resulta más interesante, no porque sea un gran final o porque dé un giro insospechado, pero resulta verdaderamente interesante lo que propone la historia con el personaje de James Caviezel. Su personaje es un polícia de incógnito que, tras la muerte de su hija, se ve involucrado en una trama criminal pactando el secuestro de “Chaqueta Vaquera” (Barry Pepper).

Su verdadera naturaleza no es la de un asesino, es la de una buena persona, de ahí que cuando no recuerda quien es, actúa de forma pacífica, y cuando realmente descubre quien es, su conciencia y moralidad le impiden volver a cometer dichos errores, producto de su dolor.

La escena final en donde Caviezel mira fijamente a la mujer de Pepper, es, bajo mi punto de vista, lo mejor del film, pues nos viene a decir, que “de la que nos hemos librado.” y deja un futuro lleno de incertumbre porque ¿qué pasará cuando el personaje de Barry Pepper recuerde?, o cuando descubra lo que hacía su mujer?. Más allá del juego de descubrir quien es bueno o malo, el film considero que nos habla de la verdadera naturaleza innata de los personajes, por mucho que se pierda la memoria, por mucho que no sepas quien eres ni como te llamas, serás tú mismo. Un falso happy end.

Un producto consciente de sus limitaciones y consciente del público al que va dedicado, un público conformista que se sorprenderá solo por su falta de educación cinéfila, poco más. Al menos, no pretende ser más de lo que es.


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