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Crítica: “Los ojos de Julia” (Guillem Morales, 2010)

Víctimas de la oscuridad:

Julia (Belén Rueda) regresa a Bellevue con su marido para visitar a su hermana Sarah, casi ciega por una enfermedad degenerativa de la que intentó operarse sin éxito. Al llegar descubren que Sarah se ha suicidado y ninguno de los misteriosos vecinos se extraña por ello. Julia no sólo debe afrontar la pérdida de su hermana, sino también la pérdida de toda esperanza para detener su inminente ceguera, pues ella sufre la misma enfermedad y parece compartir su mismo destino.

Tras la estimable “El habitante incierto” (2005), Guillem Morales vuelve a incidir en personajes atormentados y en el poder perverso del vouyerista en su nuevo y más ambicioso proyecto: “Los ojos de Julia“, un thriller que se enmarca dentro del género de terror/suspense, con un libreto ciertamente mejorable pues contiene tramos incoherentes y algún que otro agujero, pero que gracias a una fantástica puesta en escena y a una tensión omnipresente en gran parte del metraje hacen que quede como una película realmente maja, muy entretenida y atrevida en alguna de sus decisiones formales.

Aunque también haya sido apadrinada por Guillermo Del Toro y producida por Telecinco Cinema, considero que la cinta de Morales es mucho más bizarra, intensa e interesante que “El orfanato“, al menos su atmósfera es bastante más malsana, menos complaciente y posee un trasfondo más sórdido sin recurrir a la tópica historia de desapariciones con recurrentes misterios del pasado por resolver y fantasmitas en forma de niño coñón. Con la cinta de Bayona comparte su elegante e impecable puesta en escena, pero quizás en este caso, todavía con más atrevimiento y sentido visual si cabe. Se nota que Morales domina el género y sabe imprimir a las imágenes la tensión que demanda el espectador.

Las referencias cinéfilas que toma la película son numerosas -ya sea a nivel formal o también argumental- desde el Hitchcock de “La ventana indiscreta” (esos flashes que ciegan a Belén Rueda … y al espectador), el giallo[1] con Mario Bava y Darío Argento a la cabeza (la escena en donde se atraviesa un ojo con una aguja hipodérmica es un claro homenaje al film “Opera” del segundo) , el Stanley Kubrick de “El resplandor” (en concreto hay varios contrapicados filmados desde prácticamente el suelo, donde vemos a Belén Rueda empujando una puerta tal cual lo hacía Jack Nicholson en el film de Kubrick), el Michael Powell de la extraordinaria “El fotógrafo del pánico” (por evidentes similitudes en el personaje masculino), incluso el Jonathan Demme de “El silencio de los corderos” (el final de la cinta, no sé porque, me recordó ligeramente).

Es cierto que Guillem Morales no es Alfred Hitchcock, ni Michael Powell, ni Mario Bava pero no restemos mérito a un cineasta preocupado por la estética, capaz de sortear las incoherencias de un libreto mejorable con un trabajo tras las cámaras ciertamente elogiable.

De entre la multitud de recursos desde el punto de vista formal con finalidad narrativa que encontramos en “Los ojos de Julia” destacarían: el plano subjetivo, el fantástico uso de la oscuridad (multitud de planos totalmente a oscuras donde el sonido alcanza una mayor relevancia, iluminados únicamente por el flash de una cámara fotográfica o por relámpagos en una noche de tormenta) y el tramo rodado a la altura de la protagonista para ocultar identidades (y de paso para confundir al espectador un poco). La película está llena de escenas ciertamente bien resueltas, con un acabado y una factura notables. Algunas de ellas serían: SPOILERS el sutil descubrimiento de la falsa ceguera de la protagonista mediante el movimiento del café, el control del suspense que hay entre luz y luz en las escenas oscuras, la fantástica escena en el vestuario femenino, la cuchillada en la boca a la vecina dejándola colgada de la pared (momento gore por excelencia de la cinta), o el primer encuentro entre Julia y el asesino en el oscuro pasillo. FIN SPOILERS.

Los ojos de Julia” también es un film tremendamente físico, repleto de escenas en donde solo vemos parte del cuerpo de los personajes (las manos, la espalda, los ojos, etc…) y, como la protagonista, casi tenemos que palpar el terreno que vemos / pisamos. Belén Rueda, en un absoluto tour de force, carga a sus espaldas con todo el peso de la película regalando una actuación completa (con y sin visión), muy física y bastante creíble. Esa importancia dada a la feminidad en la cinta hace que sea, como dice el propio Morales “una especie de giallo feminista, porque aquel género italiano siempre era machista“. Otra cosa es el resto del casting, en general bastante bien, en donde vemos muchas caras familiares dentro de las series catalanas, aunque sorprendentemente el gran Lluís Homar como resultado de tener un personaje muy desdibujado, no solo está un tanto exagerado sino también poco creíble.

Pero no todo es oro lo que reluce. El guión de la película en cuestión aún contando con una historia realmente interesante y con múltiples posibilidades, contiene tramos incoherentes, inverosímiles y con más agujeros que un campo de golf. Los continuos saltos de escenario obligan al guión a asumir cambios drásticos e intercambio de papeles entre personajes -confundiendo y tramposeando al espectador-, que no consigue convencer demasiado. Ante tales situaciones un tanto absurdas o imposibles, parece que seamos nosotros los tratados como ciegos o de visión reducida por parte de los responsables de la cinta, los cuales en ciertos momentos se toman demasiadas licencias. ¿Es el precio por el que hay que pasar en muchas cintas de terror: una historia sujeta a hechos imposibles?.

Hay cosas que siguen sin cuadrarme y chirrían hasta decir basta. Como diría Jack el destripador, vayamos por partes.

SPOILERS

El papel de Soledad (Julia Gutiérrez Caba), el personaje más forzado y poco creíble de toda la cinta, la cual protege a su hijo asesino (segundo pseudo homenaje a “Psicosis” de Hitchcock tras la escena de la lámpara moviéndose) y ha estado fingiendo ceguera. Sin comentarios.

La surrealista aparición de Lía (la vecina) en la casa del asistente sanitario cuando se resuelve el misterio de quién es el asesino. Cómo ha llegado hasta allí todavía es un ecuación sin solución.

El momento cuando hablan el verdadero Iván y Julia mientras se intercala una escena en la que vemos unas manos (del falso Iván) que abren un estuche con jeringas y demás utensilios, está demasiada cogida por los pelos. Resulta poco creíble que posteriormente cambie la voz, el olor y la forma de moverse de “Iván” y una ciega o pre-ciega no lo note. Algo similar ocurre con otra reciente cinta: “Agnosia“, en donde hay un intercambio de personajes y la chica con la enfermedad (la cual afecta también a la visión) interpretada por Bárbara Goenaga a priori es incapaz de darse cuenta de ello.

(continúa SPOILERS)
Otra cosa que chirría son las razones del asesino en su modus vivendi. Vamos a ver, culpa a la sociedad de su invisibilidad, de su vacío, de sentirse siempre ausente y rechazado y se dedica a buscar a mujeres ciegas (y sino las convierte) para sentirse vivo, visible y útil, ya que son aparentemente las únicas que notan su presencia. No resulta demasiado creíble. Además, aunque Pau Derqui no lo hace del todo mal, no es Anthony Perkins, no nos engañemos.

Otro detalle por el que considero que “Los ojos de Julia” está un poco desaprovechada es el hecho de que se pierda de vista el plano sobrenatural en la trama y se cambie de tercio apostando por un psychothriller. No tengo nada en contra de ese género, de hecho me encanta, pero ¿no hubiera sido mucho más inquietante y perturbador no mostrar nunca esa extraña presencia, potenciando así su lado más espectral?.

FIN SPOILERS

Los ojos de Julia” trata sobre el camino hacia una ceguera irreversible (un viaje de la luz a la oscuridad), sobre el miedo a la lobreguez y a ser víctima del vouyerismo sin posibilidad de verlo aunque si sentirlo. Un film por momentos de tono malsano, enfermizo y retorcido, con generosas dosis de violencia y pinceladas de erotismo, con estética cincuentera a lo Hitchcock (sobre todo en el vestuario), que posee una fantástica y atrevida puesta en escena, unida a una fotografía oscura y tenebrosa y con una Belén Rueda sensacional capaz de ponerse a la espalda todo el peso de la película.

No podemos decir lo mismo del guión, el cual está cogido con pinzas en muchos momentos, contiene algún que otro agujero, un epílogo chusquero como el que más (con metáfora para tontos incluida), además de situaciones y personajes, en ocasiones, ciertamente inverosímiles. A pesar de sus errores, no impide que estemos ante una entretenidísima, dinámica y sobre todo digna cinta de terror patria. Eso sí, vayan con gafas de sol para disfrutar del final: sus ojos se lo agradecerán.

[1] Subgénero del thriller protagonizado por psicópatas enmascarados, con guantes de cuero y bellas mujeres en peligro que se movían compulsivamente en una trama enrevesada.


1 comentario

1 comentario

  1. Javier

    08/07/2013 at 04:05

    Gran análisis de la película. Necesitaba leer algo así para confirmar mis sospechas de que el guion bastantes agujeros, siempre te queda la duda de si no has entendido algo y eres tontico. Coincido contigo, es una película que se disfruta pese a las licencias que se toma.

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