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Crítica: “Gothika” (Mathieu Kassovitz, 2003)

Oscura vacuidad:

La brillante y respetada psicóloga criminal, la doctora Miranda Grey (Halle Berry) es una experta cuando se trata de saber lo que es racional. Lo que es lógico; Lo que es cuerdo.

Bajo la dirección de su marido (Charles S. Dutton), administrador jefe de la sala psiquiátrica de la Institución Femenina Woodward, Miranda trata a pacientes peligrosas y perturbadas como Chloe (Penélope Cruz), una asesina sumamente carismática, cuyas confesiones sobre torturas satánicas son descritas por la juiciosa doctora como serpenteos psicóticos de una mente paranoide.

Pero su cómodo matrimonio y su estable vida se ven amenazados tras un críptico encuentro con una misteriosa joven que la lleva a una pesadilla más allá de su imaginación.

Cuando Miranda despierta de su horrible incidente, se sobrecoge al descubrir que su marido ha sido asesinado y la evidencia de sangre apunta directamente hacia ella. Incapaz de asimilar que hubiera cometido tal acto de brutalidad inmotivada contra un hombre que amó y admiró, Miranda se encuentra de repente confinada en Woodward junto a los pacientes altamente inestables que solía tratar.

El otro día si usted tuvo la desgracia de poner TVE sobre las 24h, echaban “Gothika“, un film de aquellos que echan para atrás y que en su día había evitado visionar por evidentes razones, pero en un acto puramente masoquista, el domingo pasado le di una oportunidad. Aquí están mis impresiones al respecto.

Tras realizar la interesantísima (y un tanto hinchada por ciertos sectores críticos) “El odio“, el bueno de Mathieu Kassovitz, a parte de actuar en algunas películas sensacionales como “Amélie” de Jeunet, “Amén” de Costa-Gavras o “Munich” de Spielberg, ya no ha vuelto a hacer nada digno de mención en lo que a dirección se refiere y no será por falta de oportunidades. Ya desde la execrable “Los ríos de color púrpura” daba pistas sobre su futuro inmediato relacionado con el cine comercial anti-sesudo, pro-palomitas rancias y facilón.

Su brutal descenso en calidad tras su notable debut en la dirección, más bien parece producto de malas elecciones y de, por supuesto, malas ejecuciones de las historias que le han sido encomendadas, pues todos sabemos que aunque tengamos entre manos una historia que sea un churro, otra cosa es cómo esté hecha, cómo se cuente esa historia. No descubro nada si digo que hay una cantidad cuantiosa de films a lo largo de la historia que se salvan por la forma.

Y ahí radica uno de los abundantes síndromes que padece nuestra querida “Gothika“, una narración plana y confusa en algunos momentos, tremendamente predecible en su desenlace y carente de alma. El film tiene un aspecto turbio y oscuro que no acaba de funcionar, ya que no puede quitarse la etiqueta de cine mainstream con derecho a ketchup y con historia masticada que no complique demasiado al espectador.

Gothika” es una película injustificadamente depresiva y tremendista, con unas actuaciones un tanto exageradas y poco creíbles (a excepción de una decente Halle Berry) y que para colmo recurre a los trucos más baratos con tal de asustar al espectador. Más bien, pretender asustar al espectador, ya que lo que nos cuenta el film no sólo está más visto que el tebeo sino que nos importa verdaderamente un cuerno mientras la estamos visionando, asi que, es para hacérselo mirar.

Recurrir al susto facilón de subida de volumen de golpe, escenas videocliperas no aptas para epilépticos, fantasmitas que salen de la tumba con sed de venganza, gritos sin ton ni son, etcétera, constituyen de por si sólo suficientes motivos para abandonar la sala de un cine y pedir el retorno de los 8 euros de la entrada. Y es que aburre encontrarse con propuestas tan poco atrevidas y nada originales. Cine narrativa y formalmente ineficaz vamos.

Incapaz de crear una mínima empatía entre espectador y personajes, con unas conversaciones falsamente trascendentales, secundarios desaprovechados (Robert Downey Jr. por ejemplo) y que bebe de una fuente de referencias infinita, desde cine de terror asiático más o menos reciente a cine de los 40-90 (la escena de la piscina parece intentar emular vagamente y salvando las evidentes distancias a la de “La mujer pantera” (Jacques Tourneur, 1942)).

Lo peor de todo no es su baja calidad artística y técnica, sino que encima no divierta, que encima se tome tan en serio a si misma que hasta parece que pretenda hacernos creer todo ese pastiche hecho celuloide. Un film injustificadamente depresivo y tremendista, tan aburrido como pretencioso, con una fotografía oscura en exceso y predecible en su resolución. Formalmente mediocre y terroríficamente nulo. Sólo salvaría de la quema a una decente Halle Berry, que de por si sola es incapaz de contrarrestar semejante castaña.


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