Criticas Drama Histórico

Crítica: “El discurso del rey” (Tom Hooper, 2010)

El camino hacia la palabra:

Tras la muerte de su padre, el rey Jorge V (Michael Gambon), y la escandalosa abdicación del príncipe Eduardo VII (Guy Pearce), Bertie (Colin Firth), afectado desde siempre de un angustioso tartamudeo, asciende de pronto al trono como Jorge VI de Inglaterra.

Su país se encuentra al borde de la guerra y necesita desesperadamente un líder, por lo que su esposa Isabel (Helena Bonham Carter), la futura reina madre, le pone en contacto con un excéntrico logopeda llamado Lionel Logue (Geoffrey Rush). A pesar del choque inicial, los dos se sumergen de lleno en una terapia poco ortodoxa que les llevará a establecer un vínculo inquebrantable. Con el apoyo de Logue, su familia, su gobierno y Winston Churchill (Timothy Spall), el rey supera su afección y pronuncia un discurso radiofónico que inspirará a su pueblo y lo unirá en la batalla.

Independientemente de la campaña de marketing absolutamente agresiva que se están marcando, para variar, los hermanos Weinstein (ex jefes de la extinta Miramax) con la estatuilla dorada como máximo objetivo, seamos honestos, “El discurso del rey” es una buena película, correctamente rodada y con unas actuaciones magistrales, pero no caigamos en la sobrevaloración. Pues ni mucho menos es la obra maestra que pretenden vendernos. Se trata de un film de corte teatral sustentado por la laboral interpretativa de su excelente elenco, y de la que casi nadie se acordará de ella en dos o tres años, gane o no el oscar.

En términos cinéfilos, cuando hablamos de una buena dirección, normalmente es debido a que encontramos un estilo visual marcado y un riesgo por parte del cineasta a la hora de transmitir mediante la imagen su mensaje (dos casos típicos serían el brillante Brian De Palma o el poético Terrence Malick). Pero ¿qué pasa cuando la labor de dirección resulta transparente?. ¿y cuando el cineasta no se inmiscuye ni proclama visualmente:¡eh, qué estoy aquí, mira lo que hago y qué bueno soy!?. Personalmente prefiero a cineastas como De Palma o Malick, narradores de la imagen, pero sería injusto no destacar también la labor de aquellos artesanos cuya mano resulta no tan evidente para el espectador, dejando fluir a la historia, dándole aire y de paso, facilitando la labor interpretativa.

El film que se comenta en estas líneas, es un quiero y no puedo. Es ver “El discurso del rey” y es darse cuenta de la cantidad de planos secuencias que podrían haberse dado lugar, pero no, Hooper prefiere cortarlos para incluir un plano central o general, no sé si para dar descanso a los actores o por problemas logísticos. De todas formas, ¿hay una forma más arriesgada que rodar un duelo actoral a base de planos secuencia?. No. Quizás la escena que pedía a gritos que no se cortase, es el plano secuencia fantástico en el parque. Scorsese o De Palma jamás habrían cortado esa escena.

A pesar de que a Hooper le falte cierto riesgo en algunos momentos (no sé hasta qué punto es culpable, siendo un film producido por los temibles Weinstein), la película está rodada decentemente, apostando más por el estilo clásico. Hooper hace uso de contrapicados y picados en momentos de suspense y ofrece un ligero movimiento en la imagen que dota de realismo al film (dentro de la clasicidad en la que se mueve el producto) y la vez sirve de metáfora acerca de la inseguridad que padece el personaje principal. Quizás el adjetivo que mejor defina al film, formalmente hablando, es elegante. La elegancia que desprenden sus imágenes debido a un marcado y estricto tono british, aunque eso a veces juega a su contra al no encontrar mayor libertad.

En términos de guión y actuaciones, estamos ante una cinta notable. “El discurso del rey” ofrece una visión cercana acerca del sufrimiento que esconde el mundo de máscaras de la aristocracia, desnudando y liberando de su coraza de frialdad a un rey atípico. Una visión más de palabra que de imágenes, más de guión y personajes, que de flashbacks indebidos. Y eso es algo a destacar. También el film describe el espinoso camino hacia la palabra por parte de un tartamudo en una historia de superación, compromiso y lucha a tener en cuenta. El elenco actoral está espléndido, destacando sobre todo a Geoffrey Rush como logopeda en un actuación llena de naturalidad, Helena Bonham Carter como la reina y Colin Firth el cual está extraordinario en su papel de rey reprimido, inseguro y sufridor. Sin embargo, opino que Firth está ligeramente sobreactuado en algunos puntos del film, aunque es perdonable dada la naturaleza de su personaje. Resulta increíble como aguanta los primeros planos del film. Sólo su mirada ya habla, estamos ante un actor que lleva muchos años demostrando su ilimitada calidad y ya va siendo hora que se le reconozca, las cosas como son.

El discurso del rey” es una buena película, con una correcta y elegante dirección, un guión potable y un trabajo interpretativo excelente (el film son los actores), pero ni mucho menos es la obra maestra que algunos señores pretenden vendernos. Ni tampoco considero que sea merecedora de tanto premio y nominación, aunque con las fiestas que están montando los señores Weinstein para promocionar el film cualquier cosa puede ocurrir en la noche de los oscar. Pero no todo es oro lo que reluce en palacio. El tufillo a peli-oscar que desprende el film en todo momento unido a una dirección conservadora y demasiado encorsetada para mi gusto (qué manía en cortar posibles planos secuencias), a una estructura muy teatral y a algunos excesos, hacen que lo considere un film correcto sin más, del que en unos años casi nadie se acordará de él. Bueno si, Colin Firth y su oscar.


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