Criticas Drama Noir

Crítica: “El cartero siempre llama dos veces” (Tay Garnett, 1946)

postman_posterHoy en día, el cine negro no es lo que era. El film que aquí comentamos, es un claro ejemplo de todo lo que nos puede ofrecer un gran film de género. “El cartero siempre llama dos veces” es sin duda una pelicula transgresora para su época por su manifiesta sexualidad, crudeza o violencia, con un reparto en estado de gracia (esos grandes Garfield y Turner), con una dirección excelente y en la cual se dan cita muchos de los elementos propios de los films noir (objeto-detalle, juicios, “falsos culpables”, femme fatale, seguros de vida, etc…).

La adaptación de la novela (inspirada lejanamente en “La bestia humana” (1890), de Émile Zola), a diferencia de “Perdición” de Billy Wilder, tardó a llevarse a la pantalla más de una década, por culpa en parte de la dura censura (es bien sabido los elementos que caracterizan la cinta). Parte de su éxito en taquilla se debió, a parte de por la indudable calidad cinematográfica de la obra, a su violencia y sobre todo a su sexualidad (ver esos besos entre los 2 protagonistas, o los vestidos que lleva Lana Turner enseñanando el ombligo, no muy propios de un film comercial de aquella época). “El cartero siempre llama dos veces” supone uno de las grandes aciertos dentro del cine negro americano ya que abarca una diversidad de temas bestial, que van desde odio, venganza, amor, desamor, traición, relaciones imposibles fatalidad, azar, culpa, destrucción, sexo, deseo, etc..

El cartero siempre llama dos veces” es un claro reflejo de una relación imposible, ligada a un azar fatal ya sea por desavenencias o por trágicos sucesos o accidentes, pero que pase lo que pase, nunca podrá funcionar (justamente, y salvando las distancias, como en la vida real entre ambos protagonistas). Y es que si hay un tema que ensalce al film hasta lo más alto, es su visión sobre la fatalidad y sobre el azar.

El guión está muy bien escrito y estructurado, con unos personajes bien construídos y definidos. A ello habría que unirle una grandes interpretaciones y una presentación de personajes notable (ver ese excelente plano detalle del pintalabios que se aleja y sube hacia arriba enseñandonos desde las piernas hasta dar con la cara de Cora , el personaje de Lana Turner, primera y espectacular aparición, y muy apropiada para entender el flechazo que John (Garfield) siente por ella).

John Garfield estaba a punto de abandonar los estudios Warner, es decir se le acababa el contrato, cuando decidió entrar a formar parte de este film, que producía la Metro, encarnando a Frank Chambers. Un buen actor, el cual no solo trabajó pantalla grande participando en films firmados por Robert Rossen, Elia Kazan o Howard Hawks entre otros, sino también en teatro. Como anécdota decir que Garfield iba a protagonizar “Un tranvia llamado Deseo” de Elia Kazan, pero finalmente fue substituido por un jovencisimo y por aquel entonces tan desconocido como prometedor Marlon Brando.

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Volviendo a la pelicula, las actuaciones del triplete protagonista son simplemente maravillosas, no solo de Lana Turner o John Garfield (los cuales poseen una química especial), sino también del personaje de Nick, el marido de Lana Turner, interpretado por Cecil Kellaway, un personaje lleno de matices. Que el trio protagonista esté asombroso es directamente proporcional a una buena dirección de actores a cargo de Tay Garnett, algo que se suele olvidar a la hora de criticar films, pero que resulta vital para las películas.

El cartero siempre llama dos veces” es un film tremendamente metafórico. Ver esa escena en donde hay un cartel puesto fuera del establecimiento donde está Lana Turner que dice asi: “Se necesita hombre“, con ese doble sentido: trabajo/amor, ya que Cora aprecia a su marido pero no le ama, lo que lleva a plantearnos durante el film cuales son sus intereses u objetivos que mueven al personaje femenino, y eso es una de las cosas con las que juega el guión junto con los malentendidos y las especulaciones policiales.

El trabajo de Tay Garnett tras las cámaras es estupendo, aunque sea un cineasta con una carrera de lo más irregular. Un director entusiasta de los travellings y los planos secuencia, dando fe de ello en esta cinta. En “El cartero siempre llama dos veces” nos regala algunos planos secuencia verdaderamente deslumbrantes, como el de la presentación de Cora (Lana Turner), o el del intento de asesinato de su marido, uniendo contundencia y terror con ese grito y el plano del rostro de Garfield sin saber que es lo que ha ocurrido (como el espectador). La fotografía a cargo de Sidney Wagner para la cinta es excelente, con una sabia utilización de la luz para crear atmósferas que van desde la luminosidad de una ciudad, hasta los exteriores nocturnos (la escena del accidente automovilísco o cualquier escena nocturna en la bahía) o los interiores más oscuros.

Si hay algo inolvidable de la película, a parte del conjunto y de su mensaje, es ese final, tan tremendamente injusto pero justo a la vez, valga la redundancia. SPOILER Es como si nos viniera a decir que en esta vida todo se paga, y aunque quedes inpune del delito cometido, a la justicia del azar no escaparás. El personaje de Garfield descansa, sabiendo que morirá en la camara de gas, pero quiere soñar que se reencontrará con su verdadero amor, ya que en esta vida el azar y la fatalidad jamás les dejó ser felices. FIN SPOILER

Un enorme película sobre un amor imposible cuya fatalidad y azar les separó para siempre.


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