Criticas Suspense Terror

Crítica: “Deadline” (Sean McConville, 2009)

Alice, una escritora que ha pasado por un problema psicológico, se retira a una casa victoriana para recuperarse y centrarse en el guión que tiene que entregar dentro de poco. Al poco de su llegada, ruidos extraños y misteriosos sucesos hacen que su imaginación se dispare y trate de averiguar qué es lo que hay detrás de todo esto. Asustada pero a la vez intrigada, Alice reúne el valor suficiente para adentrarse en el frio y sórdido ático donde encuentra una caja de zapatos con unas cintas. El oscuro secreto de esas cintas revelará muchos más enigmas de los que cabría esperar.

A finales de diciembre del pasado año nos llegaba la triste noticia del fallecimiento de Brittany Murphy, una estimable actriz con una trayectoria un tanto irregular y desaprovechada producto de erróneas decisiones a la hora de elegir sus proyectos (posiblemente el mayor error en su carrera), en su mayoría olvidables.

Dentro de esa mayoría, destaca “Deadline“, posiblemente una de sus peores películas y dicho sea de paso, una de las peores del 2009. Lejos de potenciar el poder visual de las imágenes de video como elemento terrorífico de la trama, visto en las eficaces “Ringu” (1998) de Hideo Nakata, “[•REC]” (2007) de Balagueró & Plaza o “Tesis” (1996) de Alejandro Amenábar, “Deadline” únicamente se dedica a copiar y mal. Podríamos decir que juega en la misma liga que “Paranormal activity” (2007), siendo incluso más nefasta y menos arriesgada (si cabe) que esta última.

El film de Sean McConville resulta tremendamente previsible y convencional, con una estructura demasiado manida en el género de terror y jamás aporta nada de cosecha propia. Por tanto, podríamos definir a “Deadline” como un mix de mansiones victorianas aisladas, fantasmas del pasado, cintas de video y trastornos psicológicos, todo bien revuelto y mal servido. Vamos como un triste menú del día para gourmets.

A todo ello hay que unirle una fotografía realmente floja la cual nunca domina los espacios poco iluminados, llegando hasta el punto de no verse un carajo en muchas escenas, lo cual es significativo a la hora de valorar el trabajo en dirección de fotografía. Por poner un ejemplo, Aguirresarobe en “Los otros” (2001) trabajó en ambientes más bien oscuros, de una constatable dificultad, en cambio, la luz estaba sabiamente utilizada y tanto los objetos como las figuras estaban lo necesariamente iluminados para distinguirse.

En cuanto al trabajo actoral, realmente flojo. Básicamente porque en ningún momento te crees a los personajes y ello perjudica claramente al conjunto final. Brittany Murphy luce un aspecto verdaderamente desastroso (esperemos que en la última peli de Stallone salga mejor la pobre) entendemos que por exigencias del papel aunque, todo haya que decirlo, sale medio anoréxica en esta peli. Thora Birch realiza posiblemente una de sus peores actuaciones. Hacía años que no la veía en un film, pero he de reconocer que aquí su actuación deja bastante que desear. No está mucho mejor Marc Blucas en su papel de típico marido desequilibrado tan psicópata como celoso. En cuanto al resto, casi testimoniales y tampoco aportan demasiado. En resumen, que el film no destaca en la dirección de actores.

Lo peor que puede tener una cinta de esta índole es aburrir soberanamente al espectador y llevarlo al más absoluto hastío. Y ésta sin lugar a dudas lo consigue. De nuevo nos encontramos teléfonos que suenan y no contestan, ruidos extraños, personajes estereotipados hasta el extremo, que entran y salen de la casa como por arte de magia, puertas que se abren solas, la madera de la casa crujiendo, sustos mal logrados y efectistas, un pasado tenebroso que sale poco a poco a la luz y demás clichés del género vistos una y otra vez.

Lo que le faltaba a este buen pastiche era un típico giro sorpresa, y ahí lo tenemos, hacia el final, intentando darle un sentido enrevesado a la historia para que volvamos a verla y la “disfrutemos” de nuevo. Evidentemente, un servidor pasa de revisionar este bodrio que debería ser exclusivamente carne de videoclub. No solo es una cinta hija putativa de miles de propuestas anteriores del género sino que para colmo resulta tremendamente inverosímil, ilógica y planteada con el culo. Solo recomendada para masocas del género o fans acérrimos de la malograda Brittany Murphy.


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