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Crítica: “Charada” (Stanley Donen, 1963)

charadeReggie Lambert (Audrey Hepburn) está a punto de divorciarse de su marido cuando descubre que ha sido asesinado después de haber vendido, y cobrado al contado, hasta el último alfiler de su propiedad. Al igual que su esposo, el dinero también ha desaparecido.

La viuda empieza entonces a verse perseguida por varios hombres, incluso un apuesto desconocido, Peter Joshua (Grant), quien busca la fortuna que el difunto robó durante la Segunda Guerra Mundial. Naturalmente, todas creen que Reggie conoce el paradero del botín.

A medida que los cadáveres se amontonan, resulta cada vez más importante (y difícil) para Reggie averiguar quiénes son los buenos y quiénes son los malos, quién miente y quién no.

Tras no pocos éxitos en la comedia y en el musical (destacando esa obra maestra llamada “Cantando bajo la lluvia” (1951)), Stanley Donen, tres años después de rodar “Página en blanco” (1960), decidió probar con una comedia de intriga con claros ecos al cine del maestro del suspense Alfred Hitchcock. Evidentemente Donen no es Hitch, pero su film resulta una muy estimable cinta de enredos y suspense, en donde un artesano como Donen sabe dosificar notablemente ambos géneros.

Uno de los grandes aciertos del film fue el unir por primera y única vez en pantalla a Cary Grant -el eterno galán- y una esplendorosa Audrey Hepburn, actriz de culto donde las haya. Y digo acierto porque existe una química especial entre ambos intérpretes, como también la había entre Gregory Peck y la actriz anglo-belga en la excelente “Vacaciones en Roma” (1953) de William Wyler. Es una auténtica lástima que no hayan coincidido más en pantalla Grant y Audrey. No menos destacable es el resto del casting: James Coburn, Walter Matthau y George Kennedy entre otros. Casi nada!.

En “Charada” la comedia y el suspense se dan la mano creando un clima de lo más inquietante sin dejar de lado el lado humorístico u homenaje al absurdo. Pero así como en otras cintas, esa combinación chirría en exceso, Donen sabe otorgar el tiempo necesario para cada género combinándolos con verdadera maestría. Destacaría por encima de todas dos escenas memorables de la cinta: por un lado la secuencia en la cabina teléfonica, la más amenazadora e inquietante -a la vez que conseguida- de todo el film, con un James Coburn tirándole cerillas encendidas a un Audrey Hepburn sin escapatoria; por otro lado, la escena del baile de la naranja entre Cary Grant y la mujer gorda, verdaderamente desternillante y momento mítico de la cinta.

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Si en algo también destaca “Charada” como una de las cintas más simpáticas dentro de la filmografía de Stanley Donen, es por sus gags absurdos y también por sus parodias (y homenajes) al cine de Hitch, desde esa ducha con ropa incluída, las frases picaronas de Audrey Hepburn, la constante conversación acerca de la diferencia de edad entre los dos protegonistas (en parte, para adaptar el guión a un Cary Grant algo mayor, en sus últimos años como galán) o el inolvidable baile de la naranja con un Cary Grant en su salsa.

Como homenajes a Hitchcock destacaría dos: la importancia del falso culpable y de la duplicidad de avatares (algo ya visto en “Con la muerte en los talones” (1959) entre otras), y la escena de la cabina telefónica en donde Tex Panthollow (James Coburn) interroga a una angustiada Regina Lampert (Audrey Hepburn) mientras va encendiendo y posteriormente tirándole las cerillas. Una escena que se podría comparar (salvando las distancias) con la de la ducha de “Psicosis” (1960), cambiando las cerillas por cuchillazos al personaje de Janet Leight, con un mismo McGuffin: el dinero.

Cary Grant ofrece la enésima interpretación de galán con dotes cómicas que tan bien se le daba (de hecho, siempre hizo el mismo tipo de interpretación, o similar, muchos le acusan de ser un actor que no intrepetaba otros registros, pero hay que reconocer que era ideal para esa clase de papeles) y Audrey Hepburn está simplemente sensacional, ofreciéndo de nuevo una actuación llena de intensidad, como siempre muy expresiva y muy acertada en los momentos de comedia. Los secundarios, de lujo, magistrales todos.

Uno de los puntos fuertes del film es cómo Stanley Donen y Peter Stone (el guionista) tratan la historia de amor entre Grant y Hepburn. por un lado, Grant hace de antiGrant, pues aquí él no es el conquistador y eterno playboy como en por ejemplo “Tú y yo” (1957) de Leo McCarey, es ella quién le busca, en “Charada” es ella quien insiste y quien le persigue a pesar de todas las dudas que le suscita y todas las mentiras de por medio. Y aquí sale otro tema recurrente: el personaje de la mujer Donen, heroínas frágiles amantes del riesgo y la desesperación, con gran personalidad e iniciativa, movidas por el afán de conseguir el preciado amor. Heroínas cuya belleza y elegancia (conceptos que suelen ir asociados a frialdad) son suavizadas por su abierta comicidad y su buen humor habitual.

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Otros tres elementos importantes en el film son la importancia de Paris en la trama: un protagonista más, ya sean los paseos a la orilla del Sena, los puentes, la cena en el barco, Notre-Dame, etc…, la música del genial Henry Mancini con su sello personal, de corte jazzístico entre nostálgica y juguetona ofreciendo la frescura y modernidad que le caracterizaba, y por último, los magníficos títulos de crédito de Maurice Binder (autor de los créditos de muchas cintas de James Bond), uno de los introductores de la gráfica moderna en la composición de títulos junto a Saul Bass o Pablo Ferro, con una obra excelente en todos los sentidos.

Pero no todo es oro lo que reluce en “Charada“, la pelicula promete mucha acción a costa de numerosos giros de guión, que no siempre funcionan a la perfección. A parte de ello, tiene situaciones un tanto inverosímiles, por ejemplo, SPOILER el que Walter Matthau se haga pasar por un agente de la CIA y use dichas oficinas a la hora del almuerzo sin que nadie se entere FIN SPOILER. A pesar de su final algo facilón y sus idas y venidas, nunca llega a empañar el resultado final.

Añadir que Stanley Donen y Peter Stone, intentaron repetir fórmula en “Arabesco” (1966) con Gregory Peck (en un papel que, como el de “Vacaciones en Roma“, fue escrito para Cary Grant y rechazado por éste) y Sofia Loren, pero los resultados no fueron tan satisfactorios, sobre todo, porque entre Peck y Loren no existió esa química natural que desprendían Grant y Hepburn.

Charada” es una película en la cual Donen dosifica a la perfección comedia e intriga, con un guión lleno de momentos memorables, enredos y situaciones picantes entre el dúo protagonista encarnado por Cary Grant y Audrey Hepburn, el cual posee una química especial en pantalla (a pesar de la diferencia de edad), con unos secundarios de absoluto lujo y que a pesar de los giros y situaciones un tanto inverosímiles, a la postre queda como una cinta no perfecta, pero sí estupenda.


2 Comentarios

2 comentarios

  1. Ramón

    04/01/2010 at 23:25

    Estupendo comentario amigo !!
    Hace unos años que la ví (en una edición en dvd de denuncia) y me gustó bastante. Si es cierto esos pequeños fallos que comentas, pero en conjunto es una pelicula muy agradable que equilibra muy bien la comedía con la intriga. El tema principal, para mi, es una de las joyas de la música de cine. El reparto, impecable, destacando Audrey, como casi siempre, jeje.

    Saludos !!

  2. Xavi Darko

    05/01/2010 at 10:40

    Hola ramón,

    Sí, “Charada” es una peli estupenda, y Cary Grant, a pesar de su edad, se adapta perfectamente a su personaje. Audrey maravillosa. Y sobre Henry Macini, qué decir, impecable como siempre. Ah, y la fotografia en Technicolor a cargo de Charles Lang, fantástica!

    Un saludo! 🙂

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