Criticas Suspense Terror

Crítica: “Buried” (Rodrigo Cortés, 2010)

Brillante ejercicio de suspense:

Me gustan mucho las premisas mínimas, me recuerdan al Richard Matheson de “El diablo sobre ruedas” (1971), pero, generalmente, los planteamientos de este tipo acaban rindiéndose en un momento dado. Es muy interesante, por ejemplo, plantear que un autobús, si baja de los 80 km/h, va a explotar, pero, finalmente, “Speed” (1994) acaba olvidando eso para que sus personajes persigan terroristas a través de los túneles del metro. El guión de “Buried” no traicionaba su premisa y me estaba generando un entusiasmo absolutamente adolescente. Me recordaba a todo lo que había leído de joven sobre los retos técnicos y narrativos de Hitchcock cuando hizo “La soga” (1948) o “Náufragos” (1944)“. (Rodrigo Cortés, director del film).

Paul Conroy (Ryan Reynolds), padre de familia y contratista civil en Irak, despierta enterrado vivo en una vieja caja de madera. Sin saber quién lo ha puesto ahí ni mucho menos por qué, su única oportunidad para escapar de su agónica pesadilla es un teléfono móvil. La cobertura precaria, la falta de batería y la escasez de oxígeno son sus peores obstáculos en una carrera a vida o muerte contra el tiempo: Paul sólo dispone de 90 minutos para lograr su rescate.

Tras unos magníficos titulos de crédito deudores del mejor Saul Bass unidos a una herrmanniana banda sonora de Víctor Reyes, nos encontramos una pantalla totalmente oscura en donde solo oímos pequeños ruidos y posteriormente gemidos y gritos. Se nos está narrando el horror de descubrir que estás enterrado, de descubrir que vas a morir, transmitiendo esa sensación de locura e inestabilidad. En una total declaración de intenciones, Cortés abre el film de la misma forma que lo cierra: con valentía.

Después de una fructífera carrera en el cortometraje y de debutar con la notable e infravalorada “Concursante“, Rodrigo Cortés da el gran salto con “Buried“, un auténtico sleeper no apto para aquellos que padecen claustrofobia y que arrasa allá donde va de forma tremendamente merecida. Se trata de una producción española (a cargo de Versus Entetainment) rodada en inglés y que mete literalmente a Ryan Reynolds en un ataúd, en un absoluto tour de force para el actor y que destaca por el trabajo de Cortés con el espacio y el tiempo fílmico.

Cortés consigue en “Buried” su obra más redonda y compleja, un reto formal con resultados envidiables, narrado prácticamente en tiempo real y mantiendo una estricto cumplimiento de las leyes del suspense, nunca traicionándolas y siempre siendo fiel a su premisa inicial. A parte, como su adorado Hitchcock, sabe como jugar con el thriller, dosificarlo, trabajar con el espacio y el tiempo fílmico, sorprender al espectador sin tomarle el pelo y ofrecer una cinta con carisma y con carga dramática suficiente como para quedar en nuestras retinas durante mucho tiempo. No es fácil construir un film asi, con un único lugar, un único personaje y en donde escasea la luz, sin llegar a aburrir ni caer en la reiteración. Y no sólo lo consigue sino que va más allá reiventándose justo cuando parece que va a decaer.

Todo el peso de la trama recae en la actuación del protagonista, Ryan Reynolds, un actor que jamás ha destacado por hacer algo digno de mención y cuyo trabajo en este tour de force que es “Buried” ha sorprendido a propios y extraños. Un absoluto reto actoral que contiene drama, terror, emoción y acción a partes iguales y en donde únicamente él (y su caja) es la imagen de la película. Y desde aquí, felicitamos el enorme trabajo de Reynolds. Una actuación soberbia llena de épica y talento. Oficialmente ha dejado de ser sólo el marido de la Johansson.

Viendo el film a uno le vienen a la mente multitud de referencias anteriores como por ejemplo Náufragos” de Hitchcock, la escena del ataúd en “Kill Bill Vol. 2” de Quentin Tarantino, “La obsesión (The Premature Burial)” de Roger Corman basado en la obra de Poe, “La serpiente y el arco iris” de Wes Craven, el cortometraje patrio “La cabina” -por representar de una manera tan literal la impotencia y la incomunicación a pesar de contar con un teléfono- y también capítulos de series de television como el titulado “Silencio sepulcral” dirigido por Tarantino para “CSI“(con el que guarda muchas similitudes), el episodio “Escape final” dentro de la serie “Alfred Hitchcock presenta” o algunas historias de Richard Matheson para “The twilight zone“.

Pero si en algo diferencia al film de Cortés de algunas de sus referencias es que aquí jamás vemos lo que ocurre fuera del ataúd, únicamente mediante el sonido oímos las voces y los pocos sonidos que llegan a su oscuro encierro. Pero curiosamente, con sólo el sonido, el film es capaz de dotar de alma a todos esos personajes secundarios que no vemos pero que sí sentimos. Que no se vean no significa que no estén bien construidos. Como bien dice Jordi Costa en Fotogramas “El director convierte este one man show que aniquila todo prejuicio sobre la altura interpretativa de Ryan Reynolds en una película casi coral: en este recital de inesperada épica claustrofóbica, las voces de los interlocutores van afirmándose como personajes perfectamente articulados, atrapados en sus propios infiernos de impotencia o crueldad corporativa y/o institucional. Y, poco a poco, Cortés transforma su interesante anomalía –la intrusión de una radicalidad insobornable en el mundo de las multisalas– en un poderoso discurso sobre un nuevo orden donde al individuo ya solo le quedan las alternativas de ser víctima, mercancía o daño colateral.“.

Cortés aunque no evite hacer una crítica ácida al terrorismo más inhumano a la vez que al poder institucional (somos marionetas del sistema capitalista y no podemos hacer nada contra eso) y corporativo (con la correspondiente burocracia, tan eterna como ineficaz) no se olvida jamás de que está haciendo cine de género puro y duro, es decir, aquí no estamos ante una historia social en clave de thriller. El MacGuffin de esta historia, la excusa de ese encierro macabra, vendría a ser justamente Irak y todo lo relacionado.

Más bien lo que pretende el cineasta es que experimentemos de cerca esa sensación, ese horror, ese estado de ansiedad constante, ese reto psicológico por el que tiene que pasar el personaje principal. Una experiencia que une primitivismo con fisicidad ya que dentro de ese limitado espacio se unen polvo, fuego, tierra, sangre, sudor y lágrimas. Paul Conroy (Ryan Reynolds) no para de moverse, de usar sus agrietadas y polvorientas manos para intentar abandonar el lugar, de golpear las maderas, de usarlas como libreta de teléfonos y nombres, de usar el fuego, etc…

Otra de las claves de la película es su sabia utilización del sonido y la dosificación con la música. Como pasa con otros cineastas como Lynch o Shyalaman, se puede narrar también desde el sonido, creando verdaderas atmósferas sin la necesidad de ver o saber exactamente lo que está pasando. En general es una manera de narrar mucho más sugerente e inquietante que la visual. No menos importante es el sensacional y complejo trabajo fotográfico de Eduard Grau, combinando diversos tonos dependiendo de como se ilumine el ataúd, y también el eficaz montaje a cargo del propio Cortés.

Buried” es un film puramente minimalista, que sabe usar perfectamente sus armas y jugar con el espectador de forma siempre honesta, siempre de cara, con las cartas encima de la mesa. Un film al que no le pesa su ajustado presupuesto ni la complejidad de su planificación. Mantiene firme su premisa inicial, juega como lo hacía Hitchcock y jamás se desvía del camino por otros derroteros que hubieran lastrado el resultado final. Y es que en el cine de suspense es mucho más inquietante lo sugerente y lo angustiante que lo deliberadamente explícito.

Angustiante, claustrofóbica, terrorífica, minimalista, valiente, emotiva, crítica, honesta, brillante. 93 minutos de cine de verdad, del que ya no se hace, con un final apoteósico. Con permiso de “Balada triste de trompeta” (todavía sin estrenarse), la mejor y más fascinante película española en lo que llevamos de año. Más que una película, una experiencia palpable. Imprescindible.


8 Comentarios

8 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top