Criticas Drama Histórico

Crítica: “Ágora” (Alejandro Amenábar, 2009)

agoraHasta que hemos abierto los ojos, creíamos que todo giraba a nuestro alrededor. La astronomía nos dice lo contrario y eso genera estrés.” (Alejandro Amenábar)


Siglo IV. Egipto está bajo el Imperio Romano. Las violentas revueltas religiosas en las calles de Alejandría (la ciudad del conocimiento por antonomasia) alcanzan a su legendaria Biblioteca. Atrapada tras sus muros, la brillante astrónoma Hypatia (Rachel Weisz) lucha por salvar la sabiduría del Mundo Antiguo con la ayuda de sus discípulos.

Entre ellos, dos hombres se disputan su corazón: Orestes (Oscar Isaac) y el joven esclavo Davo (Max Minghella) que se debate entre el amor que le profesa en secreto y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso de los cristianos.

Mar adentro” (2004) supuso para Amenábar, claramente, un paso atrás, por muchos premios nacionales e internacionales que ganara. El cineasta, que se había erigido como una luz dentro del panorama del fantástico español con excelentes cintas como “Abre los ojos” (1997) y “Los otros” (2001), tomaba las riendas de un proyecto edulcorado en exceso, sentimentalmente manipulador e inverosímil (no por los hechos, sino por cómo los cuenta). Aunque visualmente era impecable, jamás creías a los personajes y el film suponía un quiero y no puedo, ya que Amenábar construía el film desde los mecanismos del cine de suspense, no del drama.

Ágora” es la primera incursión del director español en el peplum en su intento por dignificar dicho género tan castigado, retomando uno de los elementos habituales dentro de su cine de los últimos años: la religión y su poder. Si en “Los otros” (2001), Grace (Nicole Kidman) sometía a sus hijos y sirvientes a un estricto hábito católico, forjando así las bases de la educación de los pequeños y el respeto en los sirvientes, y en “Mar adentro” (2004) la figura del cura del Opus Dei, encarnado por Josep María Pou, se encargaba de ridiculizar y criticar los verdaderos objetivos de la Iglesia como institución (aunque de forma bastante caricaturesca), en “Ágora” la trama de la película se ubica en un período muy turbulento en el cual convivieron paganos, cristianos y judíos y que se saldó con la destrucción de la Biblioteca de Alejandría y SPOILER la muerte de Hypatia FIN SPOILER entre otras desgracias.

La cinta se construye a partir de la lucha entre ciencia y religión, entre el raciocinio y fanatismo, presentando a un personaje como Hypatia (Rachel Weisz), una mujer entregada al pensamiento y la enseñanza, fiel a sus ideales neoplatónicos, que ante un clima de revueltas religiosas, intenta preservar los conocimientos del Mundo Antiguo, a la vez que renunciando a una vida con amor por su ferviente compromiso con la filosofía, la astronomía y las matemáticas.

El gran problema de “Ágora” es que no se posiciona en ninguna de las ramificaciones que crea la propia trama, quedándose como un film que ni es un historia 100% épica con fondo intimista, ni un retrato exhaustivo de Hypatia y sus estudios científicos ni un alegato puramente antifundamentalista, se queda a medio camino en todas y cada una de las temáticas que toca.

Que acabe divagando entre posturas y temáticas, no significa que no sea una película valiente en algunos puntos. El hecho de no presentar una historia de amor propiamente dicha bajo trasfondo épico, manteniendo la imagen de la filósofa alejandrina tal y como posiblemente debió ser (una mujer noble, sabia, justa y que se mantuvo virgen toda su vida, cuyo único amor fue el estudio y la enseñanza) o rodar el film con unos enormes y extraordinarios decorados (ver la biblioteca por ejemplo) obra del genial Guy Hendrix Dyas (director artístico de la ultima entrega de “Indiana Jones” entre otras), y extras reales (solo usando FX para escenas aéreas o cenitales, y para ampliar escenarios, nunca nada gratuito) hacen que la película desprenda un ligero aroma a cine de antaño.

Ágora” nace de tres años de estudio y documentación por parte de Alejandro Amenábar y Mateo Gil, partiendo sobre la idea de realizar un film entorno a homenajear la astronomía. Idea que fue evolucionando hasta Hypatia, el núcleo narrativo de la cinta, un personaje considerado por muchos como la transición entre el Mundo Antiguo y el Medievo, el paso de un tiempo de gran avance hacia otro de oscurantismo y violencia.

Para llevar a cabo el film, Amenábar (como él mismo reconoce) usó como referencias a Carl Sagan y su obra “Cosmos“, el film de Kubrick “2001: una odisea del espacio” (1968), cintas épicas como “Ben-Hur” (1959) de William Wyler, “Faraón” (1966) de Jerzy Kawalerowicz y el cine de Steven Spielberg en general. El cineasta español, quería iniciar el film con una especie de overture (sin una posterior intermission) tan famosa en las cintas épicas de antaño (de directores como David Lean, Anthony Mann, William Wyler, Mervyn LeRoy o Cecil B. DeMille, etc…) que presentara en toda su grandiosidad el espacio y sus infinitas estrellas durante más de dos minutos, resonando a la vez la bella partitura de Marianelli, para acabar mostrando una imagen detallada del planeta Tierra (todo un homenaje a “2001“) que finalmente se quedaría en la sala de montaje tras su paso por Cannes.

Amenábar usa este recurso (imagenes cenitales de la tierra y la region desde el espacio) en varios ocasiones durante la película, sobretodo cuando se produce un salto temporal, consiguiendo decirnos que desde el punto de vista científico, no somos nadie en el universo, por tanto, es incoherente que nos creamos el centro de todo, y quizás desde la superficie (lejanía) podamos ver mejor nuestros dilemas y preguntas (Hypatia) reconstruyéndolos desde otra dimensión a la conocida y a la vez los conflictos sociopolíticos del período (cristianos, judíos, paganos). Esa dualidad de perspectivas o puntos de vista válidos tanto para ciencia como religión, es uno de los puntos fuertes de la película. El cineasta, además lo refuta diciendo: “La película es la historia de una mujer que, en realidad, es la de toda una civilización que, a su vez, es la del planeta”.

Como en la cinta de Kubrick y salvando las distancias, “Ágora” también habla de evolución del ser humano y las dificultades que conlleva ésta. Si en el film de 1968, era HAL 9000 quien al sentir temor, se rebelaba contra sus compañeros de nave, asesinando cruelmente a casi todos menos a Dave Bowman, en el film español, el fanatismo religioso se rebela contra la cultura (evolución) llevando a que paganos y cristianos entren en una guerra de consecuencias devastadoras (posteriormente incrementada con la entrada de los judíos). Pero como con Bowman, la evolución tardará más o menos tiempo, pero sigue su curso.

Su visión del cine épico intimista (evitando alardes de cualquier tipo), riguroso y documentado recuerda mucho (salvando las distancias) al excelente film “Faraón” (1966) de Kawalerowicz, uno de los grandes cineastas polacos junto a Polanski, Kieslowski, Has, Wajda y Skolimowski entre otros. Un film que se sostenía con una gran puesta en escena, una impecable ambientación y lejos del grandilocuente y edulcorado cine comercial épico americano narraba la historia de un faraón inexistente en un Egipto perfectamente reflejado en imágenes, con los medios justos (como “Ágora“), quedando como uno de los ejercicios cinematográficos más recordados del cine europeo.

Como en el film de Amenábar, la cinta de Kawalerowicz nos cuenta el enfrentamiento entre el poder civil y el religioso, dando protagonismo a las conspiraciones e intrigas existentes, acercándose al mundo antiguo para explicar el mundo moderno, ya que tristemente, es un film de plena actualidad y fácilmente trasladable a ciertos sectores. Kawalerowicz conseguía una cinta reflexiva y ambiciosa, valiente y austera, que se alejaba de la espectacularidad típica de las cintas egipcias tipo “Los diez mandamientos” (1956) para ofrecer algo realmente diferente, a pesar de su excesiva duración.

Ágora” es un film fácilmente criticable tras salir de la sala, pero que innegablemente invita a una necesaria reflexión y posee una factura destacable. A parte de lo comentado anteriormente sobre esos planos desde el espacio y que, vía satélite, la cámara va adentrándose en la acción, la cinta es recurrente en mostrar en las figuras y decorados formas de circulos (y elipses), como por ejemplo SPOILER cuando la cámara sube hacia arriba dejando el cuerpo de Hypatia, y nos muestra el techo de la casa con ese círculo FIN SPOILER, y ello dota de sentido al conjunto uniendo lo visual con lo narrativo.

Mención especial para la banda sonora y la dirección de fotografía. Dario Marianelli (responsable de la música de films como “V de vendetta” o “Expiación“) compone una partitura preciosa e intimista, rica en instrumentos y matices, usando cuerda y coros dependiendo del momento. Atención al tema “The skies do not fall” el cual es sencillamente excelente. Es la primera vez que Amenábar no compone la música para una película suya.

Por su parte, Xavi Giménez, director de fotografía salido de la escuela Filmax, y uno de mis favoritos, apuesta por una fotografía de corte naturalista, usando el sol y su luminosidad en las escenas donde aparece Hypatia, todo bajo un juego de cromatismo general que se mueve entre el mate y azulado, dependiendo de las escenas.

Ágora” es una cinta tan valiente como distante en las emociones, pero a diferencia de la horrible “Mar adentro” (2004), aquí Amenábar se aparta de cualquier sentimentalismo barato, y eso siempre es destacable, regalando un film muy serio y realmente documentado, pero aunque se eche en falta esa dosis de emoción hacia el espectador, la película posee escenas muy poderosas, sobre todo, las del esclavo Davo con Hypatia, un amor imposible, que nos regala secuencias como la de cuando le roza el pie mientras ella duerme (cuyo contacto ya es un regalo para el esclavo), cuando reza para que rechace a Orestes o en la escena final SPOILER cuando los parabolanos apresan a Hypatia la cual será asesinada por una maniobra politica de Cirilo, patriarca de Alejandria, y que Davo – mientras sus compañeros cristianos recogen piedras para lapidarla – decide acabar con el sufrimiento de ella. En ese instante se suceden mediante un flashback todos los momentos que les han unido FIN SPOILER, algo muy similar, aunque de otra forma, a lo visto en una excelente secuencia de “Mar adentro” (2004) cuando Julia (Belén Rueda) repasaba la vida de Ramón Sampedro (Javier Bardem) desde sus fotografías de juventud, y su alma se llenaba de pesar. Una escena que demuestra una vez más la destreza visual que tiene Amenábar para narrar historias.

La película muestra muy bien la rigidez sexual del personaje de Hypatia, ya que no es que los rechace (tanto a Davo como a Orestes), sino que su mente se encuentra en todo momento absorta en sus investigaciones. La escena del pañuelo está resuelta de forma brillante.

Amenábar sale airoso de las escenas más complicadas: la destrucción de la Biblioteca -uniendo cámara lenta con hermosos planos cenitales y ese magnífico plano recordando la importancia del ángulo desde el que se miran las cosas (con ecos al de Aronofsky en “La fuente de la vida” (2006)) en donde desde la cúpula la cámara gira hasta quedarse en la perspectiva inversa-, la representación de Alejandría, Hypatia demostrando que la trayectoria de la tierra alrededor del sol es elíptica y no circular como se creía hasta entonces y la escena final en donde se produce una perfecta simbiosis entre lo visual y lo musical.

Rachel Weisz es media película, su personaje inspira sabiduría, paciencia, dotes para la enseñanza, calma y vasta cultura. Como dice ella “Tuve que ignorar la condición mítica de Hypatia, leí muy poco acerca de la mitología. Me centré en el guión y extraje lo que la hace humana“. Un regalo de personaje, representando claramente la figura de una mujer independiente, libre e inteligente. Una grandísima interpretación, difícil sobre todo por su contención y presencia. Rachel Weisz, una actriz que desde sus tiempos con Stephen Sommers y sus momias, cambió el chip para aceptar solo cine interesante y profundo, cuyos personajes fueran ricos en matices, y nos alegramos. El resto del casting está convincente y correcto.

La cultura y el conocimiento siempre han sido etiquetados como peligrosos por quienes ignoran su grandeza. Un film nada convencional sobre la intolerancia, el amor por la inquietud y la investigación, además, sobre la transición hacia una época de decadencia sociocultural y oscurantismo, en donde se quemaban obras y reinaba el caos.

Ágora” es una película decente, rica en buenos diálogos, estilo visual, enormes decorados reales y dotada de fidelidad histórica (con un cuidado por los detalles asombroso). Apartada de cualquier sentimentalismo barato, la cinta cuenta con una brillante puesta en escena y un guión que aporta esa interesantísima dualidad del concepto de perspectiva aplicable tanto a astronomía como a religión, cuyos personajes son complejos y están perfectamente construidos e interpretados (una Weisz sensacional en el papel de Hipatia, una mujer entregada al pensamiento y la enseñanza, fiel a sus ideales neoplatónicos y en busca de la verdad elíptica). Pero el hecho de su falta de ritmo en ciertos momentos y de que habite en todo el metraje esa indefinición no centrada en una temática ampliamente desarrollada que prospere en algo con alma, hacen que resulte fallida.


6 Comentarios

6 comentarios

  1. Ramón

    11/10/2009 at 23:42

    No me llama nada la atención, y mira que normalmente el cine historico me gusta, pero hay algo en esta cinta que me echa para atrás en mi decisión de ir a verla. Aún así tu crítica ha hecho que me pique el gusanillo, jeje.

    Saludos.

  2. Xavi Darko

    11/10/2009 at 23:58

    No es una cinta exenta de fallos, pero bajo mi punto de vista, tiene los suficientes alicientes como para ir a verla, al menos una vez.

    Una película que será machacada por muchos, pero que quizás el tiempo juegue a su favor y la ponga en su sitio, como está empezando a pasar con la excelente “Alejandro Magno” de Stone.

    Aunque solo sea por ver un peplum atípico en los tiempos que corren, ya merece la pena! No es un film perfecto y quizás peque de distante, pero es agradable encontrarse con cine de corte épico que invite a la reflexión.

    Saludos

  3. sayuri

    12/10/2009 at 11:37

    parece interesante y todavía no la he visto. haber si saco tiempo.
    de todas formas, no me gusta mucho el cine de amenabar que ha hecho antes.

    besos

  4. Xavi Darko

    13/10/2009 at 08:15

    Hombre sayuri, Alejandrito tiene de todo: gran cine como “Los otros” o “Abre los ojos” o bodrietes como “Mar adentro” jeje.

    Te aseguro “Ágora” está bastante mejor que su película con Bardem.

    Saludos

  5. Bimba

    04/11/2009 at 01:40

    Coincido con Javier, en especial sobre su opinión acerca de “Mar adentro”, total indiferencia y aburrimento sin fin..con respecto a la anterior filmografía de Amenábar, me quedo sin duda con “Tesis”, para mi gusto, la mejor por goleada..

    Agora, todavía no la vi, van pasandolos días y no encuentro (o no me apetece encontrar) un hueco para verla..

  6. Xavi Darko

    05/11/2009 at 12:10

    Sobre “Mar adentro” está todo dicho, pero en cuanto a “Tesis”, no la recuerdo especialmente bien, aunque estaría bien revisionarla. Para mi, su mejor película desde el apartado formal y narrativo, sigue siendo “Los otros”, aunque estén claras sus similitudes con la obra literaria de Henry James u otros films de género.

    Un saludo bimba!

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